La crisis golpea a Mar del Plata y redefine la forma de comprar

NewsITe
Mar del Plata atraviesa uno de los momentos económicos más delicados de los últimos años y el impacto se nota con fuerza en las góndolas. La caída del poder adquisitivo, la desocupación y el endeudamiento de los hogares están modificando de manera drástica los hábitos de consumo, al punto de que, según advierten comerciantes y pymes del sector, hay productos que directamente dejaron de venderse y “mueren exhibidos en góndola”.
El presidente de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme) en Mar del Plata, Gustavo Casciotti, describió un escenario de fuerte ajuste en las compras diarias. En diálogo con medios locales, señaló que la tradicional salida al supermercado para llenar el changuito “prácticamente dejó de existir” para la mayoría de los vecinos, que ahora priorizan lo básico y recurren a segundas y terceras marcas.
Según Casciotti, los consumidores concentran sus escasos ingresos en alimentos imprescindibles y artículos del hogar de primera necesidad. Aceite, fideos, galletitas y leche todavía registran movimiento, pero una amplia gama de productos fue quedando rezagada. Limpiadores específicos, accesorios para el hogar y desodorantes de ambiente figuran entre los bienes que casi no tienen rotación y quedan, literalmente, inmóviles en los estantes.
Supermercados vacíos y comercios de cercanía en alza
La crisis también reconfiguró los lugares donde se realizan las compras. Con tarjetas de crédito al límite, muchos marplatenses se alejaron de las grandes cadenas y volvieron a los comercios de cercanía. Almacenes, autoservicios de barrio y polirrubros ganan terreno porque permiten compras pequeñas, diarias o incluso para una sola comida.
En este contexto, las promociones bancarias se transformaron en una tabla de salvación para sostener un nivel mínimo de consumo. Descuentos, reintegros y cuotas sin interés se aprovechan al máximo, aunque ya no alcanzan para replicar la canasta que se armaba años atrás. Para buena parte de los hogares, la compra mensual o quincenal pasó a ser un recuerdo: hoy la pauta la marcan el efectivo disponible y el ingreso del día.
Un cambio profundo en la vida cotidiana de los hogares
La nueva dinámica se refleja en escenas cada vez más habituales: vecinos que calculan precios con el celular, familias que deciden el menú sobre la marcha y changuitos que se achican, ocupados solo por lo imprescindible. Casciotti describió este proceso como un cambio casi “biorradical” en la fisonomía del consumo, que atraviesa todos los sectores sociales pero golpea con más fuerza a los de menores ingresos.
- Prioridad absoluta para alimentos básicos y productos esenciales.
- Desplazamiento de marcas líderes por segundas y terceras líneas.
- Caída de las compras grandes en supermercados y auge de los comercios de barrio.
- Endeudamiento creciente y uso intensivo de promociones bancarias.
“Hay productos que mueren exhibidos en góndola, sin la rotación que tenían hace un par de años”, advirtió el titular de Apyme en Mar del Plata, al graficar la profundidad de la retracción del consumo.
Con un mercado interno debilitado y un escenario de incertidumbre económica, los pequeños y medianos empresarios advierten que la continuidad de muchos comercios dependerá de que se recupere, al menos en parte, el poder de compra de la población. Mientras tanto, Mar del Plata ofrece una radiografía cruda de cómo la inflación, el desempleo y el endeudamiento transforman la vida cotidiana, desde la góndola del supermercado hasta la mesa familiar.

