La utilización de este método sencillo y económico es clave para la prevención de más de 20 infecciones de transmisión sexual (ITS) y de embarazos no planificados. La falta de financiamiento y de acceso constituye una problemática global, con responsabilidades gubernamentales. Además de la falta de distribución, organizaciones advierten sobre la falta de uso y sus graves consecuencias.

Desde 2009, cada 13 de febrero se conmemora el Día Mundial del Preservativo propuesto inicialmente por AIDS Healthcare Foundation, con el objetivo de promover programas públicos que garanticen su acceso gratuito a toda la sociedad y generar conciencia sobre los beneficios e importancia de su uso.
Un informe de DIB sobre la efeméride internacional destaca que la prevención del VIH y de otras infecciones de transmisión sexual (ITS) está en riesgo por la falta de financiamiento y de acceso a preservativos. De acuerdo con las estadísticas del Global AIDS Update 2025 de ONUSIDA, entre 2016 y 2022 la compra internacional de preservativos cayó cerca de un 30% en comparación con el período 2010-2016. Al mismo tiempo, las iniciativas de promoción del preservativo en países de ingresos bajos y medianos se redujeron casi un 50% desde 2010, debilitando tanto el incentivo a su uso como su disponibilidad en comunidades clave. En Argentina la situación es compleja: de acuerdo con una publicación del sitio Chequeado, en 2024 la distribución de preservativos cayó un 64%, mientras que en 2025 el Ministerio de Salud de la Nación no alcanzó a asignar en tiempo y forma los preservativos comprados para distribución gratuita debido a que ingresaron al stock el pasado 16 de diciembre y permanecieron en cuarentena.
Este panorama debe llamar a la acción a la sociedad civil y a los responsables de generar políticas públicas desde el Estado.
Diagnósticos
Además de la falta de distribución, organizaciones advierten sobre la baja frecuencia en el uso del preservativo.
Datos recopilados de los Centros Comunitarios de Salud Sexual (CCSS) de AHF Argentina (una ONG sin fines de lucro dedicada a la respuesta al VIH/Sida), correspondientes a 2024 y 2025, indican que la disminución del uso del preservativo es una problemática que atraviesa a la sociedad en su conjunto. No obstante, es la población joven la que concentra los niveles más altos de ITS. Los varones heterosexuales cis representan el 77,7% de los diagnósticos positivos, seguidos por mujeres (20,1%), mujeres trans (1,9%) y varones trans (0,4%). En todos los géneros, las personas diagnosticadas reportaron no usar siempre preservativo, lo que evidencia –explica AHF– que “la falta de uso sostenido es un problema estructural y no una conducta aislada”.
La positividad de diagnósticos alcanza el 17% en adolescentes de 14 a 19 años, 18% entre los 20 y 24, y 19% en el grupo de 25 a 29 años, manteniéndose elevada hasta los 39. A partir de los 40 años, el porcentaje comienza a descender, aunque el uso consciente del preservativo continúa por debajo de lo esperado en todas las franjas etarias. En mayores de 50 años se observa un menor porcentaje de diagnósticos de ITS y un alza en el uso consistente del preservativo, posiblemente asociado al impacto residual de las campañas masivas de prevención realizadas décadas atrás.
Según el Boletín Nº 42 de Respuesta al VIH y las ITS publicado en diciembre de 2025, elaborado cada año por el Ministerio de Salud de la Nación, los casos de ITS aumentaron en los últimos años: la sífilis registra picos históricos, mientras que infecciones como el VIH siguen diagnosticándose en el 98% de los casos por relaciones sexuales sin preservativo.
Panorama y responsabilidades
En Argentina, la Ley Nacional 25.673 de Salud Sexual y Procreación Responsable garantiza el acceso gratuito a preservativos en hospitales y centros de salud públicos. Además, obras sociales y prepagas deben cubrir el 100% de los métodos anticonceptivos, incluyendo preservativos, con receta médica.
Al respecto, el médico Miguel Pedrola, director científico para Latinoamérica y el Caribe de AIDS Healthcare Foundation (AHF), señaló: “Los datos confirman la urgencia de fortalecer estrategias de prevención combinada, con especial foco en juventudes. Debemos garantizar el acceso al testeo, información clara y distribución”.
Los preservativos son el método más económico, accesible y fácil de usar para que las personas ejerzan su sexualidad de manera segura, cuidada y desde el respeto a la otra persona. Su uso es fundamental para la prevención de más de 20 infecciones de transmisión sexual y de embarazos no planificados. Asimismo, la Educación Sexual Integral (ESI) se presenta como clave para el cuidado y las relaciones sanas y comprometidas.
Las ITS son infecciones que pueden transmitirse de una persona a otra durante una relación sexual sin protección. Las más frecuentes son sífilis, gonorrea, clamidia, virus del papiloma humano (VPH), hepatitis B y C, y virus de inmunodeficiencia humana (VIH). En muchas ocasiones, pueden no presentar síntomas y solo son detectables con un examen médico como análisis de sangre o de orina.

