El fenómeno del video viral en la favela Rocinha

NewsITe
El llamado “Favela Tour” en la Rocinha, una de las favelas más grandes y emblemáticas de Río de Janeiro, se consolidó en los últimos meses como una de las experiencias más buscadas por turistas de todo el mundo. Impulsado por videos virales en TikTok e Instagram, el atractivo gira en torno a una terraza desde la cual se graba una secuencia cinematográfica con drone, con el mar y los morros de fondo.
La escena, repetida una y otra vez por visitantes que hacen largas filas, muestra a un turista saliendo de una vivienda humilde hacia una terraza despejada, donde una silla de madera ocupa el centro de la toma. Desde allí, el protagonista avanza hacia el borde, abre los brazos y el drone se aleja rápidamente en un “zoom out” que deja ver, al mismo tiempo, la densidad de la favela y los edificios de lujo de la zona costera de Río. No son pocos los argentinos que se suman a la experiencia luciendo camisetas de Boca Juniors o de la Selección nacional.
La producción del video está organizada por vecinos de la propia Rocinha, que vieron en esta tendencia una oportunidad de ingresos en un contexto marcado por la precariedad económica. En diálogo con medios brasileños y argentinos, residentes remarcan que la actividad se realiza en sectores específicos del barrio y bajo la supervisión de guías locales, quienes conocen el territorio y coordinan el flujo de turistas.
Cuánto cuesta el video y qué incluye la experiencia
Lejos de ser una actividad improvisada, el “Favela Tour” en la terraza viral tiene una logística definida y un costo establecido:
- Precio en reales: los visitantes abonan alrededor de 200 reales por persona.
- Equivalente en pesos argentinos: al tipo de cambio vigente, el valor ronda entre $55.000 y $60.000.
- Qué incluye: el paquete contempla la producción audiovisual completa —filmación con drone, dirección básica de la escena y edición simple—, además del acceso acompañado por residentes para garantizar un recorrido más seguro dentro del barrio.
La advertencia que se repite entre quienes ofrecen el tour es clara: “Tenés que entrar con gente del barrio”. La idea es que el visitante no se mueva por cuenta propia en la favela y respete las indicaciones de los anfitriones, tanto por seguridad como por la convivencia con quienes viven allí a diario.
La referencia a “Ciudad de Dios” y el impacto cultural
Uno de los elementos que más llama la atención de este fenómeno es la referencia directa a la película “Ciudad de Dios”, una obra clave del cine brasileño que retrata la violencia y la desigualdad en las periferias urbanas. Aunque la película no fue filmada en Rocinha, la estética del video —la terraza, la silla solitaria, el entorno de caseríos apretados— evoca inmediatamente esa atmósfera.
Para muchos turistas, sentarse en esa silla y mirar a cámara mientras el drone se eleva se transforma en una especie de performance: una manera de sentirse parte de una narrativa cinematográfica que conocen por el cine y las plataformas de streaming. El contraste visual —favela, mar, edificios modernos y morros icónicos— refuerza la sensación de estar viviendo una escena de película.
Turismo, redes sociales y polémica por la romantización de la pobreza
Sin embargo, el éxito del “Favela Tour” abrió un debate intenso en redes sociales y en ámbitos académicos. Distintas voces advierten que este tipo de experiencias pueden contribuir a la romantización de la pobreza, al convertir en escenario turístico la vida cotidiana de comunidades que enfrentan carencias estructurales, inseguridad y falta de acceso a servicios básicos.
Mientras los visitantes buscan el video perfecto para sumar likes y visualizaciones, organizaciones sociales y analistas señalan la delgada línea entre el intercambio cultural genuino y la espectacularización de la desigualdad.
Del otro lado, hay quienes defienden la iniciativa como una forma concreta de generar ingresos para los habitantes de la favela, que participan de la organización, actúan como guías y perciben una parte del dinero que dejan los turistas. En ese punto, la discusión se desplaza hacia cómo garantizar que estos circuitos turísticos sean más respetuosos, transparentes y beneficiosos para la comunidad local.
Mientras el debate continúa, el drone sigue despegando una y otra vez desde la terraza de Rocinha, multiplicando en las redes una imagen tan poderosa como polémica: la de una ciudad partida entre la postal de lujo y la realidad de sus barrios más vulnerables.

