Los dólares comprados tras el cepo: en qué los usaron empresas y ahorristas

NewsITe
Tras el levantamiento parcial del cepo cambiario en abril del año pasado, los argentinos aprovecharon la nueva ventana para acceder al dólar y canalizaron una verdadera montaña de divisas hacia distintos destinos. Lejos de quedarse quietos en las cuentas, esos billetes financiaron viajes, pagos de deudas y cancelación de consumos en el exterior, en un contexto de fuerte incertidumbre económica y búsqueda de resguardo de valor.
De acuerdo con los datos oficiales del Banco Central (BCRA), solo en diciembre se observó una marcada aceleración en la demanda de dólares por parte de las personas físicas. Unos 1,5 millón de argentinos –registrados como “personas humanas”– compraron billetes por un total bruto de US$ 2.186 millones, mientras que alrededor de 670.000 decidieron vender y se desprendieron de US$ 477 millones. El saldo marcó así una fuerte presión dolarizadora en el tramo final del año.
Esa dinámica no fue un hecho aislado. A lo largo de 2025, la salida de divisas del sector privado sin un fin específico declarado alcanzó un récord neto de US$ 32.340 millones desde que el BCRA inició esta serie estadística en 2003. Se trata de fondos que, en muchos casos, se destinan a la formación de activos externos, pero también a mantener ahorros en moneda dura frente a la volatilidad del peso.
Viajes, deudas y tarjetas: los principales usos de los dólares
Uno de los rubros que más dólares demandó fue el turismo. Según las estimaciones oficiales, los egresos netos por viajes, pasajes y turismo superaron los US$ 10.000 millones en el último año. Es decir, una porción significativa de las divisas salió del país para financiar vacaciones, escapadas al exterior y consumos asociados al gasto turístico, tanto de familias como de empresas.
Otro canal clave fueron los pagos de intereses y obligaciones financieras, tanto del sector público como del privado. El superávit comercial y el acceso a financiamiento externo –incluidos desembolsos de organismos multilaterales, el FMI y bancos internacionales– permitieron sostener ese flujo de pagos al mismo tiempo que se flexibilizaba el mercado cambiario.
Sin embargo, no todos los dólares comprados implican fuga de capitales o formación de activos fuera del sistema. Una parte relevante de las divisas adquiridas y registradas en la llamada “cuenta billetes” permaneció depositada en bancos locales. Esos fondos suelen utilizarse luego para cancelar consumos con tarjeta en moneda extranjera, compras online en el exterior o servicios dolarizados, lo que modera el impacto en las reservas internacionales.
Formación de activos y cancelación de pasivos externos
En paralelo, una fracción de los egresos por divisas se destinó a cubrir compromisos con el exterior. Empresas y particulares utilizaron dólares para pagar deudas comerciales y financieras, así como para girar utilidades y dividendos a casas matrices o socios extranjeros. Estas operaciones forman parte de la normalización de flujos tras años de controles cambiarios estrictos.
Los analistas advierten que el récord de salida de dólares del sector privado refleja, por un lado, la recomposición de stock luego de un prolongado período de restricciones, y por otro, la persistente desconfianza en la moneda local. Mientras tanto, el BCRA destaca que una porción de las divisas permanece dentro del sistema financiero y sirve para desacelerar presiones sobre el mercado cambiario al financiar gastos externos ya realizados.
Con la pax cambiaria que la autoridad monetaria describe para enero, el foco del mercado está puesto en si este nivel de demanda de dólares se sostendrá a lo largo del año y en qué medida el equilibrio entre superávit comercial, endeudamiento y salida de capitales seguirá siendo sostenible para las reservas.

