Una pareja joven con hijos pequeños relató a EL NORTE la difícil situación que padece tras denunciar un robo en su casa de la zona sur. Los hechos fueron presentados a la Justicia en octubre pasado, luego de que dos vecinos linderos ingresaran a la propiedad mientras sus moradores se encontraban trabajando. Desde entonces, sufrieron agresiones, nuevos robos, amenazas de muerte y hasta debieron mudarse para protegerse.

De la redacción de EL NORTE
[email protected]
Una familia que residía en la zona sur comenzó a vivir una verdadera pesadilla y debió abandonar su casa luego de denunciar un robo en la vivienda. Conforme a su propio relato, los hechos violentos comenzaron en octubre pasado, cuando dos vecinos ingresaron a la propiedad ubicada en el barrio Los Provincianos y se llevaron todo lo que pudieron mientras ellos se encontraban trabajando. Tras la denuncia, sufrieron nuevos robos, ataques a piedrazos en cualquier horario y amenazas de muerte con armas.
En diálogo con EL NORTE, la mujer integrante de la pareja afectada describió los hechos que los sumieron en el miedo. “Nos dijeron que nos iban a prender fuego la casa con nuestros hijos adentro”, explicó la víctima. “Tuvimos que llevar a nuestros tres chicos, que tienen ocho, siete y dos años, a casa de familiares para protegerlos hasta que pudimos alquilar otra casa y mudarnos. Hicimos varias denuncias, pero continúan en libertad”.
La pareja con sus hijos llegó a vivir al barrio hace algo menos de dos años. A poco de instalarse, comenzaron las situaciones de angustia y de zozobra. “La pesadilla empezó en octubre del año pasado. Entraron en nuestra casa cuando nosotros estábamos trabajando. Yo soy empleada pública y mi marido es portuario. La primera vez que estos dos sujetos ingresaron, nos robaron las máquinas de cortar pelo y un par de zapatillas. Después, en noviembre, uno de ellos nos volvió a robar. Esta vez se llevó una bicicleta rodado 29, y desde esa segunda denuncia nuestras vidas se volvieron un tormento”, relató la mujer, quien pidió reserva de su nombre por temor a mayores represalias.
La pesadilla
Según el testimonio de la víctima, los hechos violentos se acrecentaron desde entonces. “Denunciamos en busca de protección y justicia, pero después de las presentaciones todo se agravó. Ya no podíamos dejar la casa sola porque nos sacaban hasta la alfombra de la entrada. Nos tiraban piedras todas las noches en el techo, nos amenazaban de muerte hasta con armas blancas. Ahí hicimos la cuarta denuncia. Los allanaron dos veces; les encontraron el machete con el que nos amenazaron y un arma del tipo casera. Hice seis denuncias mientras vivía en ese barrio, pero siguen libres. Tuvimos que dejar nuestra casa e irnos. Por suerte pudimos alquilar y mudarnos porque ya no podíamos vivir así”, manifestó la mujer.
“Los dos entramos a trabajar temprano y no podíamos dormir en toda la noche por los cascotazos. Gracias a Dios, hace poquito, después de mudarnos, pudimos tener a nuestros hijos de nuevo con nosotros, porque desde noviembre estaban en la casa de sus abuelos. Íbamos todos los días un rato para poder verlos. Habíamos decidido llevarlos por protección, ya que estábamos amenazados y llovían las piedras a toda hora en el patio, las paredes y el techo”, contó la víctima.
Respecto de los agresores, señaló: “Según nos dijeron, tienen varios antecedentes por robos. Hace poco le sacaron una moto a un chico afuera del Hospital San Felipe. Ellos se encuentran en libertad a pesar de que les hicieron varios allanamientos con resultado positivo. Igual siguen libres. Es lo que más bronca nos da porque nosotros, que somos gente de bien, trabajadora, tuvimos que dejar nuestra casa por estos dos sujetos”. “Ellos se manejan así, mediante amenazas y hostigamiento, y siguen libres como si nada hubiera pasado”, concluyó la víctima.

