El Gobierno cambia el esquema de subsidios para una movilidad más limpia

NewsITe
El Gobierno nacional puso en marcha un nuevo esquema de distribución de subsidios para el transporte público automotor de pasajeros que apunta a acelerar la transición hacia una movilidad más limpia en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). La iniciativa introduce un trato diferencial a favor de las empresas que incorporen tecnologías consideradas limpias, como unidades propulsadas a Gas Natural Comprimido (GNC) o energía eléctrica.
Hasta ahora, el sistema de compensaciones económicas al transporte no distinguía entre colectivos impulsados por gasoil y aquellos que operan con energías alternativas. Esa falta de diferenciación dificultaba el avance de políticas activas para reducir emisiones y promover flotas más eficientes, ya que los mayores costos operativos y de inversión de las unidades no convencionales no estaban adecuadamente contemplados.
Con la nueva normativa, las operadoras que opten por GNC o propulsión eléctrica podrán acceder a un diferencial económico en los subsidios. Ese plus estará orientado a reconocer rendimientos, consumos y costos específicos de estas tecnologías, con el objetivo de compensar parcialmente la brecha respecto de los colectivos tradicionales a gasoil y facilitar su incorporación paulatina al sistema.
Detalles de la Resolución 6/2026 de la Secretaría de Transporte
La medida quedó formalizada a través de la Resolución 6/2026 de la Secretaría de Transporte, publicada en el Boletín Oficial. El texto aprueba los nuevos procedimientos de cálculo para la distribución de las compensaciones tarifarias y define la metodología para construir las llamadas «tarifas teóricas de referencia», que sirven de base para determinar los montos a liquidar a las empresas.
Uno de los puntos centrales de la resolución es la actualización de la estructura de costos reconocida al sector. A partir de ahora se incorporan, dentro de ese esquema, los rendimientos y consumos específicos de los vehículos impulsados por energías alternativas, junto con los parámetros ya vigentes para las unidades que utilizan gasoil. De este modo, el Estado busca reflejar de manera más realista las condiciones operativas de cada tipo de flota.
Alcance en el AMBA y aplicación retroactiva
El nuevo esquema de liquidación se aplicará a las líneas de transporte urbano y suburbano de jurisdicción nacional que operan en la Región Metropolitana de Buenos Aires. Se trata del núcleo más denso del sistema de colectivos del país, donde se concentra la mayor parte de los viajes diarios y, al mismo tiempo, los mayores niveles de congestión y de emisiones asociadas al transporte.
Para fijar los valores de referencia de los costos de operación de las unidades limpias, la autoridad nacional tomó de manera transitoria los parámetros de precios y rendimientos previamente establecidos por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Esa base permitirá contar con datos iniciales mientras se avanza en estudios más detallados y específicos para cada tipo de tecnología.
- Las empresas con flotas a GNC o eléctricas recibirán un diferencial en los subsidios.
- Se actualiza la estructura de costos para reflejar consumos y rendimientos de energías alternativas.
- El esquema rige para líneas urbanas y suburbanas del AMBA bajo jurisdicción nacional.
- Los nuevos criterios se aplican con efecto retroactivo desde noviembre de 2025.
La Secretaría de Transporte dispuso que los nuevos criterios de cálculo se apliquen de forma retroactiva para las liquidaciones correspondientes al período de noviembre de 2025 y los meses siguientes, lo que implica una recomposición para aquellas empresas que ya venían operando con tecnologías limpias.
Con este cambio regulatorio, el Gobierno busca enviar una señal clara al mercado de transporte público: las inversiones en tecnologías menos contaminantes contarán con un esquema de subsidios que reconoce sus particularidades y costos. El desafío hacia adelante será ampliar gradualmente la cantidad de unidades limpias en servicio, acompañar con infraestructura adecuada —como puntos de carga eléctrica o centros de abastecimiento de GNC— y evaluar el impacto ambiental y económico de este giro hacia una movilidad más sustentable en el AMBA.

