La deuda municipal de Ramallo supera los $7.000 millones, proveedores evalúan iniciar acciones judiciales y el intendente Mauro Poletti busca aprobar la Emergencia Económica para evitar la parálisis total de los servicios en un diciembre que promete ser crítico.

La crisis financiera que atraviesa el municipio de Ramallo llegó a un punto crítico. Mientras se profundiza el conflicto con la empresa Ternium por la millonaria deuda de la Tasa de Seguridad e Higiene, un grupo de proveedores evalúa llevar al municipio a la Justicia para reclamar pagos que llevan meses de atraso. La situación no solo expone un desmanejo preocupante, sino que pone en evidencia una gestión que, tras dos años en funciones, no encuentra rumbo ni orden administrativo.
Según fuentes consultadas, los proveedores afectados incluyen tanto prestadores de servicios municipales como empresas que abastecen al Servicio Alimentario Escolar (SAE). Según argumentaron, la falta de pagos supera los cinco meses y ha obligado a varios comercios a reducir personal y reestructurar operaciones. La deuda se volvió insostenible, especialmente para pequeños proveedores que dependen de estos ingresos para funcionar. Lo más grave: desde el municipio se habría intentado ocultar el volumen real del pasivo.
A principios de octubre, la deuda flotante municipal alcanzaba los $7.190 millones, cifra que habría aumentado en los últimos meses del año. Esta escalada llevó al intendente Mauro Poletti a impulsar una declaración de Emergencia Económica y a promover la venta de juicios y títulos de deuda por más de $5.000 millones, con el caso Ternium como principal activo. La maniobra busca generar liquidez inmediata, aunque a costa de resignar recursos futuros.
Pero el dato más alarmante es otro: desde diciembre de 2023 hasta junio de 2025, la deuda del municipio creció cerca del 700%. Este incremento explosivo es imposible de desligar de la administración central. Durante la campaña electoral, se anunciaron obras, mejoras barriales y la municipalización del SAE; sin embargo, tras las elecciones, la mayoría de esas iniciativas quedaron paralizadas. Hoy la municipalidad está prácticamente quebrada.
El manejo del Servicio Alimentario Escolar es otro capítulo oscuro. La municipalización del programa llevó a que Ramallo se abasteciera con proveedores del Gran Buenos Aires, dejando de lado a proveedores locales. El resultado: una deuda millonaria que figura en las últimas rendiciones entre la Provincia y el área de Educación municipal, y un servicio que estuvo al borde del colapso en los últimos meses.
La crisis también golpea el funcionamiento cotidiano. Hay deuda por combustible, lo que afecta el suministro para ambulancias, recolección y servicios esenciales. Las cooperativas sufrieron recortes, se congelaron horas extras y el mantenimiento urbano se desplomó. Basura acumulada, espacios públicos descuidados y barrios enteros sin iluminación desde hace más de tres meses son el reflejo más visible del deterioro.
Con un municipio en cesación de pagos, proveedores que no cobran y órdenes de compra suspendidas, diciembre se anticipa como un mes crítico. Poletti depende ahora de obtener mayoría en el Concejo Deliberante para aprobar la Emergencia Económica y vender deuda con la esperanza de recaudar unos $2.500 millones. A esta altura, más que una salida ordenada, parece un manotazo desesperado para llegar a fin de año.

