El robo y/o hurto de teléfonos móviles se posiciona como la más frecuente actividad delictiva, en esta ciudad como en el resto del país. Fuentes policiales consultadas por EL NORTE trazan la ruta de los celulares sustraídos: el ladrón lo cambia por droga a un intermediario, que luego procede a liberar y ´limpiar´ el dispositivo antes de colocarlo en grandes ciudades como Rosario o CABA.

De la redacción de EL NORTE
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Los casos de robos de celulares aumentaron notablemente en los últimos años. Según detalló en un informe BTR Consulting, compañía especializada en consultoría en ciberseguridad y riesgo tecnológico, el hurto de dispositivos representa el 27% del total de robos en Argentina.
Para la víctima del robo existen tres daños que surgen de la sustracción de un smartphones: el costo de reposición del dispositivo, la exposición de la identidad de la víctima y el acceso a recursos económicos/financieros a través de los teléfonos.
Ahora bien, qué sucede con los teléfonos que se roban en San Nicolás. De acuerdo a fuentes policiales consultadas por este diario, “en la mayoría de los casos el delincuente cambia el aparato por droga”, explican. Ese intermediario suele recibir el teléfono ya sin señal ni conexión, para evitar el rastreo. Es decir, una vez cometido el robo el delincuente procede a activar el modo avión del dispositivo para deshabilitar las conexiones inalámbricas y el GPS. El último paso es ´liberar´ y ´limpiar´ el dispositivo.
El proceso iniciado con el robo del teléfono hasta su liberación no suele durar más de tres horas, cuentan. Finalmente, los dispositivos son colocados -mayormente- en Rosario, o bien grandes galerías de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Las estadísticas a nivel nacional dan cuenta de que el de celulares representa más de una cuarta parte de los robos en la vía pública. A partir de esto, los expertos brindan algunas recomendaciones para blindar el acceso de los delincuentes hacia los datos personales. La primera medida es configurar el apagado automático de la pantalla en 15 segundos, también la utilización de un pin, patrón o contraseña, combinado con huella digital. Asimismo, se debe desvincular las tarjetas de crédito y de débito conectadas a servicios de pago, para evitar compras y cargos no autorizados.
Por último, se debe llamar al banco para que active protocolos adicionales como monitoreo de movimientos y bloqueos temporales.

