Ana Benedito murió el 23 de septiembre pasado tras recibir un balazo que la dejó en grave estado. Un mes antes, durante un brote irracional, su hijo Lucas Somoza disparó su arma repetidas veces e hirió a su amigo Nazareno Sigali, a su propia madre y luego se gatilló en la cabeza. Desde entonces el agresor permanece en estado crítico y debido a la severa lesión cerebral no pudo ser formalmente imputado.

De la redacción de EL NORTE
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La tragedia se desató hace poco más de tres meses en una vivienda familiar de barrio José Ingenieros de San Nicolás. El 17 de agosto, un hombre de 44 años en medio de un demencial ataque a balazos hirió a su amigo, a su madre y luego se disparó en la cabeza. La mujer de 72 años permaneció internada en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital San Felipe hasta que se produjo su deceso casi cuarenta días después. El otro herido logró recuperarse, pero el agresor, Lucas Somoza, permanece en estado crítico con un cuadro de extrema gravedad desde el violento suceso.
La causa a cargo del fiscal Julio Tanús, titular de la UFI N° 3, esta caratulada como Homicidio doblemente agravado por el vínculo y el uso de armas respecto de Ana Benedito y Homicidio agravado en grado de tentativa en lo que concierne a Nazareno Sigali, el otro herido. Pero Somoza por la severa lesión cerebral recibida tras dispararse en la cabeza nunca pudo ser indagado ni formalmente imputado.
Desde la fiscalía habían afirmado, a poco de ocurrido el hecho, que el caso se encuentra esclarecido dado que los testimonios son coincidentes. Sostuvo por entonces Tanús que no quedaban dudas de que el autor de los disparos que hirieron a Sigali y a su propia madre fue Lucas Somoza. Conforme a lo reconstruido hasta el momento por la Justicia, éste fue el único atacante quien, en medio de un brote irracional, aparentemente producido por el consumo de estupefacientes, disparó contra Nazareno Alberto Sigali, de 25 años, y contra su propia madre Ana María Benedito, de 72, cuando trataba de detenerlo. Al advertir lo que había hecho, se disparó en la cabeza.
Como producto de los impactos, los tres resultaron gravemente heridos. Somoza y su madre (hasta su deceso) permanecían en gravísimo estado en el Hospital San Felipe, en tanto que Sigali logró recuperarse de las lesiones que presentaba. Todos estos elementos llevaron al fiscal Tanús a sostener la acusación contra Lucas Somoza y a ordenar la detención del mismo, lo que no puede hacerse efectivo dado su estado de extrema gravedad.
Los hechos
La fiscalía indicó a poco de ocurrido el hecho que los relatos ofrecidos por los testigos y por el propio Sigali coinciden en señalar a Somoza como al único autor de los disparos. Los testimonios lo ubican como una persona con problemas de adicción y de violencia, con antecedentes tanto condenatorios como con causas en trámite.
Conforme a los relatos, Nazareno Alberto Sigali, quien era amigo “de toda la vida” de quien luego sería su agresor, había llegado a la vivienda de José Ingenieros y Álvarez, a cortar el pasto convocado por la madre de Somoza, Ana Benedito. Sigali contó que cuando ingresó a la casa saludó a Somoza y que alcanzó a ver que este tenía un arma de fuego tipo revólver. Detalló también en su relato que estaba sentado a la mesa consumiendo cocaína y tomando vino, que le ofreció un trago y que él accedió. Conversaron un poco y, en determinado momento, Somoza (quien se encontraba “muy eufórico”) lo desconoció, tomó el arma y le disparó. La madre se interpuso tratando de calmarlo y fue en esa circunstancia en que también le tiró a su progenitora. Cuando el atacante advirtió el drama que había desencadenado, se gatilló en la cabeza.
El relato de la abuela de Somoza, que alcanzó a ver parte de la secuencia desde el patio ubicado a unos diez metros del lugar donde se desató la tragedia, fue coincidente.
Lucas Somoza aunque fue sacado de la Unidad de Terapia Intensiva nunca recuperó la conciencia y permanece en estado crítico en el nosocomio local. El impacto del proyectil le produjo pérdida de masa encefálica.

