El titular del gremio metalúrgico, Abel Furlán, rechazó de plano la reforma laboral del gobierno y pidió “resistirla lo más posible”. Afirmó que la CGT debe abandonar los intentos de establecer puentes de diálogo con el Ejecutivo. “Esto se resuelve con confrontación, no con diálogo”, apuntó.

De la redacción de EL NORTE
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El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y de Interior de la Confederación General del Trabajo (CGT), Abel Furlán, manifestó su rotundo rechazo a la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, calificándola de “gran mentira” y “una avanzada” diseñada por las multinacionales para quitar derechos a los trabajadores. El gremialista instó a la central obrera a utilizar la confrontación y no descartar el paro como herramienta de resistencia.
Furlán desestimó de plano los argumentos esgrimidos por el oficialismo para modificar la legislación laboral vigente. El dirigente sindical fue rechazó la idea de que los trabajadores sean los culpables de la crisis argentina. “Nada de lo que se expone como argumento para modificar la legislación laboral de protección hacia los trabajadores, tiene que ver con la situación que vive hoy la Argentina. Los trabajadores no somos responsables de absolutamente nada. No somos los que fugamos divisas, ni los que endeudamos al país”, apuntó.
El líder de la UOM denunció que se busca convertir a los trabajadores en un «chivo expiatorio» para hacer creer a la sociedad que se está llevando a cabo una transformación necesaria.
Según Furlán, el origen de la reforma no está en una demanda nacional, sino en los intereses de grandes corporaciones. “Hay una iniciativa de las multinacionales, que han sido las que pensaron en sus estudios jurídicos toda esta legislación laboral, desde hace mucho tiempo atrás”.
El secretario general de la UOM alertó sobre la pretensión de establecer las negociaciones colectivas “por empresa” para “agarrar solos a los trabajadores para someterlos a su voluntad y pagar lo que quieran ellos como contraprestación”.
Además, el sindicalista se refirió al impacto que tendría la reforma en las pequeñas y medianas empresas (pymes), a las que la UOM representa. “Imaginate si yo tuviera que discutir convenios por empresas. Cómo hago para proteger a los trabajadores con 18 mil pymes”, se preguntó, explicando que la fragmentación de la negociación colectiva debilitaría la protección de los metalúrgicos.
En este punto, desmintió que las pymes soliciten una reforma laboral, alegando que el verdadero problema es la apertura de la economía que permite la entrada de productos terminados que compiten de manera desleal con la producción nacional.

