David Lebón cuenta su vida en “La magia de estar aquí”

David Lebón publicó una obra en la que repasa su vida personal y artística, con anécdotas junto a Charly García, Pappo y Spinetta. El relato incluye la impactante historia de su madre espía en la Segunda Guerra Mundial.

El guitarrista y compositor David Lebón lanzó La magia de estar aquí, un libro escrito en colaboración con el periodista Marcelo Fernández Bitar y editado por Planeta. En primera persona, el artista recorre con honestidad su itinerario personal y musical. Desde su infancia en Miami hasta su presente como abuelo, la obra refleja una vida atravesada por la música, la búsqueda espiritual y las experiencias decisivas en el rock nacional.

Un relato que mezcla familia y rock

El libro dedica un espacio central a su madre, Alexandra, cuya vida parece sacada de una película. Nacida en China e hija de inmigrantes rusos, fue paracaidista y espía durante la Segunda Guerra Mundial. Fue apresada y torturada en un campo de concentración, sobrevivió con ingenio y, tras la liberación, vengó a sus captores. Más tarde se instaló en Inglaterra como heroína y, finalmente, conoció en Argentina a Manolo, padre de Lebón.

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En otro tramo, el músico recuerda sus primeros pasos en la escena local. Relata su llegada al club Manzana de Billy Bond, donde zapaban Manal, Almendra, Pappo y Tanguito. Allí consiguió sus primeras oportunidades: bajista de Pappo’s Blues y guitarrista de La Pesada del Rock and Roll. “Esa noche conseguí dos laburos. No lo podía creer”, rememora con humor.

Serú Girán y la consagración artística

Uno de los capítulos más extensos aborda la formación de Serú Girán. Según Lebón, todo comenzó en 1977 cuando Charly García lo convenció de formar una banda tras insistir varios días. El encuentro en Brasil, las composiciones compartidas y el recordado Festival del Amor en el Luna Park marcaron el inicio de un proyecto histórico junto a García, Pedro Aznar y Oscar Moro.

La obra también incluye un prólogo de Aznar, que lo define como portador de “duende”, y una emotiva dedicatoria de Charly: “Siempre seré tu amigo del alma. Ojalá podamos volver a compartir nuestras vidas en paralelo con las melodías y las letras que nos hicieron hermanos y cómplices”.

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