En su día, la Iglesia recuerda a San Pedro Claver, el jesuita catalán que dedicó cuatro décadas en Cartagena de Indias a asistir y bautizar esclavos africanos, y que hoy es patrono de las misiones entre los pueblos africanos.

San Pedro Claver nació en 1580 en Verdú, Cataluña. Tras ingresar a la Compañía de Jesús, completó sus estudios en Mallorca y se embarcó rumbo a América. Fue ordenado sacerdote en Cartagena de Indias el 19 de marzo de 1616, ciudad donde pasaría el resto de su vida.
Cartagena era entonces uno de los puertos esclavistas más importantes del Caribe. Allí llegaban miles de africanos en condiciones infrahumanas, muchos de los cuales morían en la travesía o poco después de llegar. Ante esa realidad, Claver se autodenominó “esclavo de los esclavos para siempre” y asumió como misión consolar y dignificar a quienes sufrían la trata.
Un ministerio marcado por la entrega total
El jesuita se formó bajo la guía del padre Alonso de Sandoval, pionero en el acompañamiento a los cautivos. Desde entonces, subía a los barcos apenas atracaban para llevar agua, alimentos, medicinas y palabras de esperanza. Con la ayuda de intérpretes, comunicaba el Evangelio y administraba bautismos a quienes lo pedían.
Durante cuarenta años, dedicó su vida a los recién llegados en los depósitos y navíos. Se estima que bautizó a cientos de miles de personas. Su método fue simple y radical: acercarse primero, curar después y dignificar siempre. Para ello, contó con el apoyo de laicos y religiosos que colaboraban en la asistencia material y espiritual.
Su cercanía con los más pobres generó admiración, pero también incomodidad entre sectores de poder que lucraban con el tráfico de esclavos. Aun así, Claver mantuvo firme su compromiso, convencido de que su deber era estar al lado de quienes no tenían voz ni derechos.

Muerte, canonización y legado
San Pedro Claver murió en Cartagena el 9 de septiembre de 1654, tras años de enfermedad y soledad. Sus restos descansan en el templo que lleva su nombre en la ciudad.
La Iglesia reconoció su vida ejemplar en 1747 y fue beatificado en 1850 por Pío IX. León XIII lo canonizó en 1888 y lo proclamó patrono de las misiones entre los pueblos africanos en 1896. Desde entonces, su fiesta se celebra cada 9 de septiembre.
San Pedro Claver es recordado como “apóstol de los esclavos” y patrono de los derechos humanos. Su figura inspira hoy la lucha contra la discriminación racial y la trata de personas. En 1986, Juan Pablo II visitó Cartagena y rezó ante sus reliquias, subrayando su testimonio como modelo de entrega y compasión.
La vida de Claver enseña que la verdadera fe se expresa en gestos concretos de solidaridad. En medio de una infinidad de injusticias, eligió ponerse del lado de los descartados. Transformando la compasión en misión, dejó un legado que sigue vigente cuatro siglos después.

