Los pasajeros sufren demoras de hasta tres horas y cancelaciones sin aviso en el tren que une Rosario con Retiro. El servicio, que tiene parada en San Nicolás, complica a cientos de usuarios locales.

El servicio del tren Rosario–Retiro atraviesa una crisis que golpea a los usuarios en toda la traza, incluidos los nicoleños que dependen de la conexión ferroviaria con la Capital Federal. Las demoras alcanzan las tres horas y, en muchos casos, los viajes se cancelan sin previo aviso.
El martes 26 de agosto, la formación acumuló más de tres horas de demora. El jueves 21, el tren partió con más de dos horas de atraso y llegó a Retiro en 7 horas y 41 minutos, un tiempo muy por encima de las seis horas previstas. Situaciones similares se repitieron en días previos según consigna diario La Capital de Rosario.
“Con un servicio casi olvidado el trayecto de Rosario a Buenos Aires puede demorarse siete horas, cuando el viaje en ómnibus por la autopista ronda las cuatro horas con precios similares o hasta más baratos”, señaló Rolando Maggi, referente de la ONG Amigos del Riel en diálogo con el medio rosarino.
Los desperfectos técnicos, la falta de locomotoras y las obras demoradas en puentes de la provincia de Buenos Aires se presentan como los principales obstáculos. Además, la empresa recomienda bajar la velocidad por problemas en las vías, lo que alarga aún más los recorridos.
Maggi explicó que los principales usuarios son los habitantes de localidades intermedias, como San Nicolás, que no cuentan con la misma conexión por autopista. “Pero es lo mismo, un viaje de tres horas termina siendo seis”, sostuvo.
El referente también cuestionó la falta de comunicación oficial: “No es confiable porque no están cumpliendo con la previsibilidad que requiere el sistema. Antes, cuando te quedabas varado, la empresa disponía de móviles y te llevaba a destino. Ahora no existen canales de comunicación con la empresa”.
A esta situación se suma la alternativa de “El Cordobés”, tren que conecta Córdoba, Rosario y Retiro, que también registra fallas graves. El sábado 23 de agosto quedó varado en Roldán y recién retomó la marcha ocho horas después. En los días siguientes se cancelaron servicios por falta de locomotora.
En la Cámara de Diputados, el jefe de Gabinete Guillermo Francos confirmó que las obras “de envergadura que se precisan en el corredor Rosario–Retiro para reducir tiempos de viaje” fueron relegadas. También se dio de baja el servicio expreso que unía Rosario con Buenos Aires en menos de seis horas.
En San Nicolás, los pasajeros que utilizan el tren se ven alcanzados por esta realidad: cancelaciones sin aviso, demoras que duplican el tiempo previsto y un servicio cada vez menos confiable.

