La presión arterial elevada afecta al corazón, el sistema nervioso central y el riñón. Realizarse los chequeos periódicos y seguir el tratamiento son pasos claves para evitar secuelas.

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Equipo ICBA*
En la Argentina se estima que un tercio de la población adulta es hipertensa. Una cifra de por sí preocupante, pero que podría incluso ser mayor.
El cardiólogo Pablo Rodríguez (MN 75816), jefe de la Clínica de Hipertensión Arterial del ICBA Instituto Cardiovascular y presidente de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial advirtió -en una publicación de Infobae- que “la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo en las últimas tres ediciones habla de alrededor de un 35% de prevalencia de hipertensión arterial. Eso muestra la respuesta del paciente cuando se le pregunta si es hipertenso o no”.
“Sin embargo, cuando en la última encuesta se le tomó la presión a un grupo de pacientes, no a todos, esa prevalencia aumentó a casi el 50%. Es decir que existe la posibilidad de que en realidad uno de cada dos adultos en Argentina sea hipertenso”, dijo. Tomarse la presión es sencillo, lleva pocos minutos y se puede hacer en la consulta médica, en una farmacia o en casa si tenemos un equipo adecuado. Sin embargo, no es una práctica habitual en la mayoría de la población.
El desconocimiento de los dos números que marcan la mínima y la máxima constituye una oportunidad perdida de detectar a tiempo la hipertensión arterial (HTA), un factor de riesgo que raramente está solo, debido a la cantidad de patologías a las que está asociado.
¿Cuáles son los valores normales de presión arterial?
La HTA se caracteriza por la presencia de valores de presión persistentemente mayores a 140 de máxima y/o 90 de mínima (lo que habitualmente conocemos como 14/9).
Cuando los registros están por encima de estos niveles la mayor parte del tiempo, se considera al paciente hipertenso independientemente de que los supere por mucho o por poco.
La enfermedad puede desarrollarse en cualquier etapa de la vida, incluso en la infancia, pero la prevalencia aumenta con la edad. A tal punto que a partir de los 65 años llega al 70%.
Un mito sobre esta patología es que afecta mayormente a los varones. Sin embargo, esto no es tan así. “Hasta la menopausia, la prevalencia de hipertensión en la mujer es ligeramente menor que en el hombre, pero a partir de la menopausia es mayor en mujeres. De modo que si uno tomara globalmente la población aproximadamente la misma proporción de hombres y mujeres son hipertensos”, detalló Rodríguez.
¿Por qué la hipertensión arterial es tan riesgosa?
En principio se trata de un factor de riesgo “multitasking”, ya que no está asociado a una sola patología sino a múltiples.
El doctor Rodríguez lo explica así: “La hipertensión es el principal factor de riesgo para accidente cerebrovascular. También uno de los principales para producir un infarto de miocardio e insuficiencia cardíaca. Junto con la diabetes son las dos principales causas de enfermedad renal crónica e insuficiencia renal”.
Desde el punto de vista de las comorbilidades, la HTA se asocia con muchísima frecuencia con otros desórdenes cardio-reno-metabólicos, como por ejemplo la diabetes, y es muy habitual que se presente en pacientes obesos y en otras enfermedades como el colesterol alto.
“La presencia de hipertensión ensombrece el pronóstico cuando se dan estas comorbilidades. Un paciente diabético hipertenso tiene mucho más riesgo que si fuese solo diabético o solo hipertenso. La diabetes y la hipertensión arterial son como una asociación ilícita. Algo similar sucede con la obesidad o la hipercolesterolemia”, advierte el experto del ICBA.
La hipertensión arterial tiene un gran componente hereditario. El 90% de los pacientes son hipertensos esenciales o primarios, es decir, que no hay una causa médica identificable para su condición. En general estos casos tienen una carga genética muy importante. Por el contrario, uno de cada 10 casos son de hipertensión arterial secundaria, en las que sí hay un factor desencadenante.
Tratamiento
El tratamiento de la hipertensión arterial se basa en dos pilares fundamentales y el primer paso está a manos de todos: adoptar un estilo de vida saludable. Esto significa sostener una dieta baja en sodio, mantener un peso adecuado y hacer actividad física en forma regular. A esto se suma no fumar (o dejar el hábito en el caso de los fumadores) y reducir la ingesta de alcohol a los límites aceptados.
“La gran mayoría de los hipertensos además va a necesitar un tratamiento farmacológico. Aproximadamente 7 de cada 10 pacientes debe tomar dos o más fármacos para mantener la presión controlada. Se recomienda el uso de combinaciones en un único comprimido para mejorar la adherencia al tratamiento, que es uno de los graves problemas en todas las enfermedades crónicas”, sostiene el doctor Rodríguez.
*El Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA) fue creado en 1978 con el objetivo de trabajar para que los pacientes con afecciones cardiovasculares vivan más y mejor.

