La escalada se aceleró por el desarme de las LEFI y el clima electoral. El Gobierno busca frenar la presión sobre los precios en la previa de las elecciones.

El dólar tomó impulso en las últimas semanas y superó los $1.300, desafiando la estrategia del Gobierno de contener la cotización para evitar un impacto inflacionario. La suba ocurre en un contexto marcado por tensión electoral y exceso de pesos en la economía.
El dólar minorista alcanzó los $1.300 en el Banco Nación, el valor nominal más alto desde la salida del cepo. En julio, acumuló un incremento de $85. El Ejecutivo intentó frenar la escalada, pero la presión se profundizó.
Fin de las LEFI, tasas bajas y exceso de pesos
La suba fue impulsada por el fin del esquema de Letras de Liquidez Fiscal (LEFI), que dejó a los bancos con excedentes en pesos. Según Econviews, esto hizo que las tasas de corto plazo cayeran y el dólar se disparara.
El Tesoro respondió con una licitación de Lecaps con tasas elevadas. El Banco Central, por su parte, reintrodujo los pases y volvió a intervenir en el mercado secundario de bonos. Las tasas pasaron de menos del 20% a niveles del 40%.
Turismo, elecciones y menos liquidación de divisas
El mercado cambiario seguirá inestable. Por un lado, terminó la rebaja de retenciones, lo que reduce la oferta de dólares. Por otro, aumentará la demanda por turismo de invierno y cobertura ante el proceso electoral.
Este comportamiento de búsqueda de dólares en elecciones es habitual, más allá de las chances del oficialismo. En este marco, crecerá la atención sobre los precios y su posible reacción frente a la escalada del tipo de cambio.

