La historia del Joseso, un miniauto burbuja construido en Ituzaingó

Era diminuto, con carrocería de plástico y motor de dos tiempos. Fue uno más de los vehículos que cautivaron la imaginación de la época, pero con la particularidad de que se diseñó y construyó enteramente en el Conurbano.

Todos hemos visto alguna vez un microauto o auto burbuja en un museo o en la calle. Pequeños, llamativos y con formas que recuerdan a la cabina de un avión, estos vehículos surgieron en Europa tras la Segunda Guerra Mundial. En Argentina se conocieron como “Ratón Alemán”, un apodo aplicado a varios modelos importados, como el BMW Isetta, el Messerschmitt KR-200 y el Heinkel Kabine. Sin embargo, hubo un microauto que nació en el país: el Joseso, diseñado y fabricado en Ituzaingó, provincia de Buenos Aires.

El nacimiento del Joseso

El Joseso fue obra de José María Rodríguez, un emprendedor vinculado al movimiento del “hágalo usted mismo”. En el taller de su casa, construyó un pequeño coche con carrocería de aluminio y motor Villiers de dos tiempos. Este primer Joseso alcanzaba una velocidad máxima de 55 km/h y tenía un consumo reducido: solo 3 litros de nafta cada 100 kilómetros. Su estructura permitía transportar a dos adultos y dos niños, o una carga de 250 kilos.

En 1957, tras la caída del gobierno peronista, Rodríguez diseñó un nuevo modelo de mayores dimensiones. Bajo el régimen de promoción automotriz (decreto 3693 de 1959), se creó IAMASA (Industria Argentina de Micro Automóviles) para fabricarlo. El Joseso monovolumen costaba 120.000 pesos, un precio accesible si se lo comparaba con un Peugeot 403, que superaba los 500.000 pesos.

Características y producción

El nuevo Joseso abandonó el aluminio para incorporar una carrocería de plástico reforzado. Con capacidad para cuatro pasajeros, se inspiraba en el Fiat 600 Multipla. El motor Villiers de 200 cc ofrecía 10 hp y una velocidad máxima de 65 km/h. Su equipamiento era muy básico: sin radio, sin calefacción y con limpiaparabrisas opcional. Las ventanillas delanteras se abrían como en los colectivos; las traseras eran fijas.

La producción del Joseso comenzó en 1958 en Ituzaingó. Aunque se prometió una gran planta en Río Gallegos, esta nunca se construyó. El proyecto inicial contemplaba fabricar 4.500 unidades en un año, pero apenas se lograron entre 40 y 200 vehículos.

El final de una época

El régimen de promoción automotriz fracasó. Para comienzos de los años ’60, la mayoría de las pequeñas fábricas cerraron. Hoy, el Joseso es una pieza de colección, presente en la serie Autos Inolvidables de Salvat Argentina. Su historia demuestra que fue un adelantado a su tiempo, como lo prueban los actuales microautos urbanos, ideales para el tráfico de las ciudades.

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