Se conmemora la subida de Jesús al cielo, que marca la finalización de su misión terrenal y anticipa la venida del Espíritu Santo en Pentecostés.

Este domingo 1 de junio, la Iglesia Católica celebra la solemnidad de la Ascensión del Señor, una festividad de gran relevancia en el calendario litúrgico. Esta jornada recuerda el momento en que Jesús resucitado ascendió al cielo, culminando su misión en la Tierra y preparando a los apóstoles para recibir al Espíritu Santo en Pentecostés.
Qué significa la Ascensión
La Ascensión se celebra 40 días después del Domingo de Resurrección, aunque algunas diócesis trasladan la festividad al domingo siguiente, como sucede hoy. Según el relato de los Hechos de los Apóstoles, Jesús, luego de instruir a sus discípulos y confirmar su fe en la resurrección, fue elevado al cielo ante sus ojos. Este acto simboliza la glorificación de Cristo y su entronización a la derecha de Dios Padre.
Para los católicos, esta festividad tiene un profundo significado espiritual. La Ascensión representa la culminación de la obra de redención y la apertura del camino para que el Espíritu Santo descienda sobre la Iglesia. Marca el inicio de la espera de Pentecostés, que se celebrará el próximo domingo.

Una preparación para Pentecostés
El Domingo de Ascensión también subraya el llamado de la Iglesia a continuar la misión evangelizadora. Jesús, antes de ascender, encomendó a sus discípulos la tarea de anunciar el Evangelio a todas las naciones. Este mandato misionero es fundamental para la vida cristiana y guía el compromiso de los fieles con la fe y la caridad.
En la celebración litúrgica de hoy, los católicos renuevan su esperanza en la promesa de Cristo de estar presente en medio de su Iglesia y de enviar al Espíritu Santo como guía y consolador. La solemnidad de la Ascensión invita a reflexionar sobre la fe y el testimonio cristiano, recordando que la misión de Jesús continúa a través de la comunidad de los creyentes.

