Sofía Herrera, María Cash, Julio López, Guadalupe Lucero y Juan Woldryk son algunos de los casos más resonantes de personas perdidas en el país. Se desconoce el paradero de más de 30.000 argentinos. En San Nicolás se busca a Roberto Fanaro, Alejandro Cáceres y Pedro Maldonado.

De la redacción de EL NORTE
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Eriza la piel de cualquier mortal el solo pensamiento de que alguno de sus seres queridos pueda desaparecer, que de un momento a otro y sin previo aviso se esfumen sin dejar rastros como si literalmente se los hubiera “tragado la tierra”. Para aquellas personas a las que les tocó vivir esta terrible realidad comenzó un calvario sin fin, sin noticias, sin descanso, sin duelos.
En el país duelen las ausencias de Marita Verón, Fernanda Aguirre, Julio López, Sofía Herrera, María Cash, Guadalupe Lucero y Juan Woldryk, entre otros. Cada uno de ellos es una herida abierta para los argentinos, pero especialmente para sus familias que emprendieron un peregrinar incesante. San Nicolás continúa sin noticias de Roberto Fanaro desde fines de 2009, de Pedro Maldonado desde marzo y de Alejandro Cáceres desde diciembre, ambos del año pasado.
Roberto Fanaro
La Policía y La Prefectura buscaron denodadamente a Roberto Fanaro que desapareció el 30 de diciembre de 2009. Algunos rastros quedaron a la orilla del río, pero no alcanzaron como para convencer de que el hombre se había arrojado al agua. Un perro adiestrado de la policía realizó un rastrillaje con resultado negativo. Nerón estaba especialmente entrenado en búsqueda de personas.
Se buscó en su casa, en el último lugar donde habría estado, la zona de la Costanera Nueva donde fueron hallados algunos de sus efectos personales, pero el can no logró encontrar rastros que ayudaran a los investigadores. El rastrillaje continuó durante un tiempo sin éxito. La Prefectura emitió alertas por si el río devolvía el cuerpo, pero nada sucedió.
Se barajaron otras teorías suponiendo que lo encontrado en la ribera pudiera haber sido “plantado”, pero lo cierto es que nunca se logró conocer el destino de este hombre, padre de familia, vecino apreciado de la ciudad. Sus padres difundieron la búsqueda incansablemente en los medios, caminaron las dependencias de investigaciones y finalmente murieron sin haber logrado saber qué había pasado con su hijo.
Pedro Maldonado
Pedro Manuel Maldonado vivía en calle Urquiza al 400, es jubilado, tiene 66 años y desapareció de su casa sin dejar rastros en el mes de marzo de 2021. Su hermana y sus hijas que viven en Rosario lo buscan incansablemente desde entonces.
Maldonado vivía con su última pareja en la casa de calle Urquiza cuando fue visto por última vez. La denuncia fue radicada en la Comisaría Primera por una de sus hijas ante las versiones contradictorias acerca de su ausencia que lo ubicaban trabajando en el sur, recuperándose de una enfermedad o que se había mudado a Rosario.
Ninguna de ellas fue cierta. En el allanamiento realizado al domicilio se encontraron los documentos y la ropa de Maldonado, incluso sus tarjetas bancarias. Pero nada pudo saberse de su paradero.
Alejandro Cáceres
Alejandro Alexis Cáceres, de 39 años, oriundo de barrio Alto Verde, fue visto por última vez el 21 de diciembre pasado. Estaba casado, tenía hijos anteriores a esta última pareja y trabajaba en la empresa Moviport. Cuando a sus hermanas y a su madre les empezó a ser llamativo su silencio, porque el hombre acostumbraba a comunicarse a diario, se acercaron al domicilio donde había vivido con su esposa y allí se enteraron de que supuestamente Alejandro se había separado de ella y que no habría tenido más contacto desde ese día 21 que se señala como el último en el que se lo vio, no hubo conexión en su celular ni movimiento de las tarjetas. Se difundió su imagen, se realizaron marchas, un allanamiento en la vivienda de calle Sarmiento, pero hasta el momento los resultados de las pesquisas han dado resultado negativo.
Sistema de búsqueda
En la Argentina, hasta el último informe conocido emitido por el Sistema Federal de Búsqueda de Personas (Sifebu) se contabilizaron más de 30.786 personas extraviadas o desaparecidas entre adultos, adolescentes y niños de casos de los que se tiene conocimiento, pero también hay muchos otros que no quedan registrados en ninguna parte. El organismo fue creado en el año 2016 y una de sus tareas es llevar un registro nacional de todos los casos de personas desaparecidas o extraviadas, así como también de las que se encuentran vivas o fallecidas y no se logran identificar (NN).
Desde distintos organismos se difundieron una serie de pasos a realizar ante la desaparición de una persona. “Lo primero que hay que hacer es un papelón. Hacé todo el ruido posible. A veces la persona aparece al instante. Pero aprendimos que, ante la duda, es mejor hacer un escándalo”, había aconsejado Juan Carr, creador de la Red Solidaria. El siguiente paso es hacer la denuncia.
“No hay que esperar ni 24 ni 48 horas. Hay que ir lo más rápido posible a la comisaría y ahí mismo preguntar cuál es el juzgado o la fiscalía que va a intervenir. Después, hay que usar todas las redes posibles para difundir la imagen de la persona buscada”, indicaron desde el mismo organismo. También es posible comunicarse con Red Solidaria, Personas Perdidas y Missing Children para dar aviso, y que entre todos comience la búsqueda en las distintas redes sociales”. Este dato es clave: la gran mayoría de las personas buscadas aparecen dentro de las primeras 72 horas. Pasado este tiempo, el escenario es cada vez más complicado, aunque siempre hay esperanzas.
“Un 90 % de los que se pierden aparecen en cuestión de horas o días, y están sanos y salvos”, aclara Carr. Y agrega: “Por eso es importante que la familia no quite el pie del acelerador y mantenga el ruido en esas primeras horas. Hay un 10% que pasan a formar parte de esa lista tremenda que es la de los que no aparecen más”.

