A los 73 años, Norma Bazzoli tiene una vida muy activa. Durante más de 40, ejerció como profesora de Inglés y Lengua, y en octubre participará en un torneo federal de natación: una actividad que le apasiona desde hace varios años y practica con el Grupo Máster del Club Belgrano. Además, toma clases de Italiano e Historia del Arte, hace yoga y asiste a un taller donde elabora piezas de cerámica.

Rocío Vega
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La historia de la nicoleña Norma Bazzoli es ejemplo de actividad plena y calidad de vida en adultos mayores. A los 73 años, se prepara para competir a nivel nacional en natación, toma clases de Italiano e Historia del Arte, hace yoga y asiste a un taller donde elabora piezas de cerámica. Además de su rol de madre y abuela. Durante más de cuatro décadas ejerció como profesora de Inglés y Lengua, y con la llegada de la jubilación no paró en materia de actividades diarias y proyectos de vida.
“Egresé de la Escuela Normal. Soy docente jubilada desde hace 18 años y sigo teniendo alumnos particulares, ya que me cuesta desprenderme de lo que tanto amo hacer. Asisto a un curso de Historia del Arte en Puapam. Estudio Italiano con profesora privada desde hace siete años, voy a un taller donde elaboro piezas en cerámica, hago yoga dos veces por semana en el Club El Fortín y una hora de conversación semanal virtual de Inglés con una profesora particular”, contó a EL NORTE.
El Programa Universidad Abierta para Adultos Mayores (Puapam) perteneciente a la UTN – Facultad Regional San Nicolás, cumplió una década el 13 de agosto pasado. El objetivo de esta iniciativa es posibilitar que las personas de 50 años o más puedan continuar aprendiendo y relacionarse con pares.
“Siempre tuve una vida muy activa, pero mientras ejercía en las escuelas no hacía nada de lo que hago hoy, trabajaba todo el día. (…) Siempre hay proyectos a futuro, me encantaría aprender a cantar, por ejemplo”.
Norma Bazzoli
Pandemia, ejercicio y alimentación
“Siempre tuve una vida muy activa, pero mientras ejercía en las escuelas no hacía nada de lo que hago hoy, trabajaba todo el día. Empecé después de jubilada. Recuperé la rutina social tras dos años de pandemia donde me cuidé con exageración pero seguí entrenando puertas adentro con bicicleta y elementos, ya que debía rehabilitarme de dos cirugías de hombro que me había realizado en 2019. Estoy participando de torneos locales de natación. En octubre competiré a nivel nacional. Entreno tres veces por semana con el Grupo Máster del Club Belgrano a cargo de la profesora María José Volentiera”, explicó.

El paradigma sobre las personas adultas mayores ha cambiado. Actualmente tienen muchas potencialidades para continuar desarrollándose en diversos ámbitos luego de su retiro laboral.
Proyectos y viajes
Por otra parte, Norma destacó que algo positivo que le pasó en pandemia es aprender a cocinar. “No sabía hacer ni huevo frito, literal. Ahora hasta amaso y vivo mirando programas de cocina. Soy vegetariana desde hace ocho años y trato de alimentarme lo más sanamente posible”, señaló.
“Soy viuda desde hace 15 años –mucha gente me conoce como Bazzoli de Galván–, tengo dos hijos varones y tres nietos. Siempre hay proyectos a futuro, me encantaría aprender a cantar, por ejemplo. Salgo muchísimo con amigas y retomé los viajes este año en el país. Me apasiona viajar. Los bachilleres egresados en 1966 vamos a tomar café a bares, y estamos preparando el próximo viaje que será a fin de año. Ya hicimos tres, entre ellos, a Colonia y Victoria. Es una experiencia muy positiva seguir reuniéndose con quienes fueron compañeros en la escuela”, valoró.

