ORGANIZACIONES AMBIENTALISTAS PIDEN DECLARAR AL DELTA DEL PARANÁ “ZONA DE DESASTRE NATURAL”

EN DEFENSA DE LOS HUMEDALES

“Estamos evaluando con un grupo de organizaciones colegas y recolectando información para sustentar el pedido, el cual será presentado en el Ministerio del Interior y el Ministerio de Ambiente de la Nación para que establezcan acciones inmediatas de análisis de situación y recomposición ambiental, incluyendo la designación de recursos extraordinarios destinados al combate del fuego y a organismos de control”, afirmó a EL NORTE Romina Araguás, desde la ONG “El Paraná NO se toca”.

La visualización de columnas de humo sobre las islas ya es moneda corriente en nuestra región, y la población exige soluciones. EL NORTE

De la Redacción de EL NORTE
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Ante la crítica situación que se vive por el avance del fuego en las islas del Delta del río Paraná y el impacto que ello genera en el medioambiente, organizaciones ambientalistas plantearon la necesidad de que se declare “zona de desastre natural”, advirtiendo, además, las graves consecuencias que dejarán los incendios en la flora y fauna, así como en la población.

“Estamos evaluando con un grupo de organizaciones colegas y recolectando información para sustentar el pedido, el cual será presentado en el Ministerio del Interior y el Ministerio de Ambiente de la Nación para que establezcan acciones inmediatas de análisis de situación y recomposición ambiental, incluyendo la designación de recursos extraordinarios destinados al combate del fuego y a organismos de control”, afirmó a EL NORTE Romina Araguás, desde la ONG “El Paraná NO se toca”.



“También solicitamos que se convoque de manera urgente a una reunión ampliada del Plan Integral Estratégico para la Conservación y Aprovechamiento Sostenible en el Delta del Paraná (PIECAS-DP) donde estén representados todos los afectados y donde se hagan públicas las acciones de prevención y combate del fuego, además de una estrategia de ordenamiento territorial a largo plazo”, sostuvo.

“Ecosistema roto”

Los daños al ecosistema se agravan día a día por las quemas. “Ya se quemaron más de 100.000 hectáreas. El número es terrible, ya que la afectación al humedal es enorme y su ciclo de vida se vio totalmente cortado”.

Esto también tiene el inicio en la intensa sequía, que permite que haya pastura seca donde se propaga más el fuego. Es evidente que esto no puede ser sustento de vida de ganado, aves, ni siquiera de insectos que son tan necesarios para el suelo, en un medio que está devastado. Un ecosistema roto”, detalló Araguás.



Asimismo, reparó en el daño que las quemas generan en las poblaciones de las ciudades cercanas, que cotidianamente se ven obligadas a respirar las consecuencias de esas acciones de irresponsabilidad plena. “Nosotros somos parte de ese ambiente que estamos rompiendo y no podemos dimensionarlo. Las afecciones pulmonares, de la vista, la garganta, etc., crecieron de manera notoria. Además, estamos hablando del agua, ya que los humedales filtran agua, son los purificadores naturales del agua de nuestro río. Si no entendemos que tenemos que cuidarlos, cada vez tendremos menos agua en el río, mayor presión de la población por la contaminación que ella misma genera. Estamos destruyendo el único purificador natural que realiza la función de esponja, porque contiene en épocas de inundaciones y en épocas de sequía retiene el agua. Si deja de cumplir su ciclo, seguramente también se rompa el ciclo hídrico”, lamentó.

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