Una salida familiar en Corrientes ya exige un salario mínimo

Salir en familia por avenida Corrientes, un lujo para pocos

Familia caminando por la avenida Corrientes de noche

NewsITe

Ir al teatro y cenar afuera por la avenida Corrientes, uno de los paseos más emblemáticos de la Ciudad de Buenos Aires, se convirtió en un lujo que muchas familias ya no pueden afrontar. Un relevamiento de precios realizado en teatros comerciales, pizzerías, bodegones, heladerías y medios de transporte muestra que una salida nocturna para cuatro personas puede trepar hasta los $400.000, prácticamente lo mismo que el Salario Mínimo, Vital y Móvil vigente, de $398.800.

El impacto en el bolsillo es tal que el plan clásico de fin de semana –teatro, pizza y helado– dejó de ser un hábito espontáneo para transformarse en un consumo que requiere planificación minuciosa. En la práctica, “liquidar” un sueldo mínimo en una sola noche es hoy más fácil de lo que parece para una familia de clase media porteña.

– Publicidad –

Solo el traslado marca una primera diferencia. Para quienes eligen el subte, la actualización tarifaria de noviembre elevó el boleto general a $1.887 por tramo. Eso implica que llevar y traer a una familia de cuatro demanda $15.096. Quienes optan por el auto particular deben sumar además el costo del estacionamiento en cocheras de la zona, que ronda los $30.000 por una estadía de cuatro horas.

El colectivo se consolida como la variante algo más económica: estimando un boleto promedio de $1.144,92 por tramo, el mismo recorrido de ida y vuelta para cuatro personas asciende a $9.159,36, siempre y cuando las tarjetas SUBE estén registradas para acceder a la tarifa correspondiente.

Teatro, cena y helado: el combo que desborda el presupuesto

El corazón de la experiencia en Corrientes sigue siendo el teatro. Asistir a una obra en la cartelera comercial implica un piso cercano a los $200.000 para una familia tipo, incluso aplicando promociones. En salas como el Metropolitan o el Multiteatro, las entradas individuales se mueven entre los $40.000 y los $70.000, según la ubicación y el espectáculo.

Después del telón, los pasillos gastronómicos completan el combo. Una cena en bodegones o restaurantes cercanos, con plato principal, bebida (sin alcohol o cerveza) y una empanada de entrada, ronda los $35.000 por persona, es decir, unos $140.000 por mesa familiar. Ajustando el menú, el monto puede bajar: dos pizzas grandes y cuatro gaseosas pequeñas reducen la cuenta a cerca de $100.000. En la tradicional pizzería Guerrín, una grande de muzzarella cuesta alrededor de $40.000, mientras que las bebidas se ubican en torno a los $4.500.

El helado artesanal, otro clásico de la avenida, también pasó a ser un gasto relevante. En heladerías históricas como Cadore, cuatro cucuruchos o un kilo para compartir se pagan unos $28.000. A eso se suman las tentaciones de la vereda: pochoclos, garrapiñadas o manzanas acarameladas para los chicos agregan unos $10.000 más al total.

La pizza como refugio y la nueva postal de Corrientes

Desde la Asociación de Pizzerías y Casas de Empanadas (APYCE) reconocen que la combinación de teatro y pizza sigue siendo un sello de identidad porteño, pero advierten que el contexto económico obliga a resignar salidas. “La pizza sigue siendo una de las alternativas gastronómicas más accesibles para compartir en familia o con amigos y no creemos que su precio sea el factor determinante a la hora de decidir una salida. Hoy el verdadero desafío es la pérdida del poder de compra de la gente”, señalaron.

El desfasaje entre ingresos y precios va moldeando una nueva fisonomía de la avenida Corrientes: butacas y mesas ocupadas mayormente por sectores de mayor poder adquisitivo o por turistas, mientras muchos asalariados locales se quedan en casa. Testimonios como el de Lucía, vecina de Boedo de 37 años, se multiplican: “Antes íbamos al cine o al teatro cada tanto, pero hoy preferimos otros planes porque no nos da el bolsillo. Reemplazamos ese gustito por levantarnos temprano los domingos, tomar mates, jugar y salir a la plaza”.

La tradicional postal de Corrientes iluminada por los teatros y pizzerías se mira cada vez más desde afuera: la crisis no solo erosiona el acceso a bienes básicos, también achica el derecho a compartir una alegría fuera del hogar.

Con un costo total cercano a los $400.000 entre transporte, entradas, cena, helado y golosinas, la salida típica de una familia tipo por el centro porteño se transformó en un consumo restrictivo. Para quienes cobran el salario mínimo, el paseo por Corrientes ya no es un plan cotidiano: es, directamente, una decisión de alto impacto en la economía del mes.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -