La industria argentina acumula casi 95.000 empleos perdidos desde 2023 y sigue en caída libre

La Unión Industrial Argentina advirtió que durante 2026 desaparecieron unos 3.700 empleos por mes. La producción fabril volvió a retroceder en septiembre y los empresarios reclamaron medidas para recuperar competitividad. El deterioro también preocupa en regiones industriales como San Nicolás.

La industria argentina continúa perdiendo puestos de trabajo y todavía no muestra señales de una recuperación sostenida. Entre agosto de 2023 y julio de 2026 desaparecieron casi 95.000 empleos registrados, según datos difundidos por la Unión Industrial Argentina (UIA). La caída afecta a distintas ramas manufactureras y refleja las dificultades que atraviesa uno de los principales sectores productivos del país.

El presidente de la UIA, Martín Rappallini, expuso estas cifras durante la 32ª Conferencia Industrial, celebrada este martes en Buenos Aires. Allí advirtió que el sector perdió un promedio de 3.700 empleos mensuales durante 2026. Además, señaló que varias actividades fabriles producen entre un 15% y un 20% menos que en 2022.

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Los indicadores de producción tampoco ofrecen señales alentadoras. Según el Centro de Estudios de la UIA, la actividad manufacturera cayó un 3,4% interanual en septiembre. De esta manera, acumuló una contracción del 2,8% durante los primeros nueve meses de 2026.

Una pérdida sostenida de puestos de trabajo

El deterioro del empleo industrial se convirtió en una tendencia persistente. En julio, el sector contaba con aproximadamente 1,1 millones de trabajadores asalariados registrados. Esa cifra representa una reducción cercana al 8% respecto de agosto de 2023.

La pérdida de estos puestos tiene consecuencias que van más allá de las estadísticas laborales. Muchas tareas industriales requieren capacitación específica y experiencia acumulada durante años. Por eso, cuando una fábrica reduce su personal, recuperar esa capacidad productiva puede resultar especialmente difícil.

Rappallini relacionó la caída del empleo con los problemas que enfrentan las empresas para sostener sus operaciones. Entre los principales obstáculos aparecen el debilitamiento del consumo, los costos de producción y las dificultades para acceder al financiamiento. A estos factores se suma la creciente competencia de productos importados.

La advertencia adquiere relevancia porque proviene de la principal entidad empresaria industrial del país. La UIA reconoce avances en la estabilización macroeconómica, pero considera que todavía no alcanzan para reactivar las fábricas. Mientras tanto, numerosas empresas siguen trabajando por debajo de su capacidad y reducen sus necesidades de personal.

El impacto sobre San Nicolás y su región

El retroceso industrial nacional también genera preocupación en San Nicolás, donde la actividad fabril ocupa un lugar central en la economía. La producción siderúrgica y metalmecánica sostiene una extensa red de empresas, talleres y contratistas. Por eso, cualquier disminución de la actividad puede trasladarse rápidamente al mercado laboral de la región.

Las dificultades no afectan únicamente a los grandes establecimientos. Cuando disminuyen los pedidos o se postergan inversiones, las consecuencias también alcanzan a pequeñas y medianas empresas proveedoras. Muchas dependen de los trabajos de mantenimiento, la fabricación de componentes y los servicios que demanda la industria pesada.

Además, una menor actividad industrial repercute sobre otros sectores económicos. La pérdida de empleos, la reducción de horas extras y la disminución de contratos afectan los ingresos familiares. En consecuencia, también pueden debilitar el consumo en los comercios y servicios de la ciudad.

Los datos de la UIA corresponden al conjunto de Argentina y no permiten precisar cuántos empleos desaparecieron específicamente en San Nicolás. Sin embargo, ofrecen una referencia importante para analizar los problemas que enfrenta la estructura productiva regional. La evolución de la industria nacional condiciona las perspectivas laborales de las ciudades con fuerte presencia manufacturera.

Los industriales advierten que la estabilidad no alcanza

Frente a este panorama, la UIA reclamó medidas para reducir costos y mejorar las condiciones de competencia. La entidad propuso avanzar con un Pacto Fiscal Federal para la Competitividad y un régimen de promoción industrial. Ambas iniciativas buscan aliviar la presión tributaria sobre las empresas y favorecer nuevas inversiones.

Los empresarios también solicitaron mejores condiciones de financiamiento y mayores herramientas contra las prácticas de competencia desleal. Sin embargo, advirtieron que las reformas estructurales requieren tiempo y que numerosas compañías necesitan respuestas inmediatas. El objetivo es evitar nuevos recortes de personal y el cierre de establecimientos.

La discusión plantea un desafío para el programa económico del Gobierno de Javier Milei. El Ejecutivo apuesta a la apertura comercial, la reducción de costos y la estabilidad para atraer inversiones. No obstante, una parte importante de la industria continúa perdiendo trabajadores y opera por debajo de sus niveles históricos.

También existen interrogantes sobre la capacidad de las nuevas inversiones para compensar los puestos industriales perdidos. Sectores como la minería y la energía pueden generar oportunidades laborales, pero no necesariamente absorben a los trabajadores desplazados. Además, muchos de esos proyectos se desarrollan lejos de las regiones manufactureras tradicionales.

Por ahora, la recuperación del empleo industrial sigue pendiente. Los casi 95.000 puestos perdidos reflejan el deterioro de una actividad que sostiene empresas, cadenas productivas y miles de hogares. En ciudades como San Nicolás, revertir esta tendencia resulta fundamental para recuperar la producción y las oportunidades laborales.

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