El gobernador de Santa Fe aseguró que las organizaciones criminales siguen activas y que cualquier relajamiento de los controles podría revertir los avances en seguridad. También buscó reducir las tensiones con el socialismo por las nuevas leyes que impulsa su gestión.

El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, lanzó una fuerte advertencia sobre la situación de seguridad en Rosario y aseguró que la ciudad podría regresar a los niveles de violencia de años anteriores en apenas 15 días si se debilitan los controles policiales y penitenciarios. Al mismo tiempo, intentó descomprimir las diferencias con el socialismo dentro del frente Unidos, en medio del debate legislativo por nuevas herramientas para combatir el delito.
Durante una entrevista pública en la apertura de la ExpoSeguridad, el mandatario sostuvo que, aunque su administración logró contener buena parte de la violencia, las organizaciones criminales continúan operativas y conservan su capacidad de reorganización.
Pullaro remarcó que el seguimiento permanente de la actividad delictiva resulta indispensable para sostener los resultados. En ese sentido, advirtió que, si los funcionarios dejan de controlar diariamente la situación y se flexibilizan las restricciones penitenciarias, Rosario podría retroceder rápidamente en materia de seguridad.
Las diferencias con el socialismo y las nuevas leyes
En el plano político, el gobernador buscó moderar las tensiones con el Partido Socialista por el paquete de reformas de seguridad que analiza la Legislatura santafesina.
Aseguró que dentro de Unidos existen diferencias de criterio, pero negó que representen una ruptura de la coalición. Además, admitió que algunos proyectos podrían recibir modificaciones durante su tratamiento legislativo.
Sin embargo, defendió la necesidad de ampliar las herramientas disponibles para las fuerzas de seguridad y ratificó su respaldo a la Policía de Santa Fe, a la que calificó como la mejor del país.
Amenazas y un plan que todavía no terminó
Pullaro también recordó las amenazas que recibió durante los primeros meses de su gestión, luego de endurecer las condiciones de detención de integrantes de organizaciones criminales. Según relató, las intimidaciones lo obligaron a trasladar a su familia fuera de Rosario y abandonar el departamento donde residía.
Finalmente, reconoció que su programa de seguridad presenta un avance de entre el 30% y el 40%, y estimó que las obras de infraestructura previstas podrían completarse entre fines de 2027 y principios de 2028.
Para el mandatario, la reducción de la violencia constituye un avance, pero todavía no representa una derrota definitiva de las organizaciones criminales.

