Trump cancela mítines y apuesta a una ofensiva virtual antes de las legislativas

NewsITe
A pocos días de las elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos, el presidente Donald Trump decidió cancelar dos actos de campaña previstos en Iowa y Kansas para el fin de semana previo a los comicios, y reemplazarlos por una intensa agenda de actividades virtuales. La decisión, informada por el Partido Republicano y replicada por medios internacionales, llega en un contexto de fuerte polarización política y creciente malestar económico.
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El 3 de noviembre, los ciudadanos estadounidenses renovarán la totalidad de la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y 36 gobernaciones. En ese escenario, los republicanos intentan retener el control del Congreso, mientras que los demócratas buscan recuperar terreno tras los reveses electorales de 2024. Trump pidió a sus seguidores que lo imaginen “en la papeleta”, en un intento por nacionalizar la contienda y convertirla en un plebiscito sobre su gestión.
Consultado por la prensa sobre si la cancelación de sus apariciones públicas obedecía al cansancio por los viajes, el mandatario reaccionó con dureza. A sus 80 años, negó problemas de salud y atacó al periodista que le planteó la pregunta, a quien tildó de “repugnante” y criticó por su aspecto físico, según se desprende del relato de la agencia NA.
Malestar económico y giro del voto latino
Uno de los focos clave de estas elecciones es el voto latino, determinante en varios estados del sur y del oeste del país. Parte de ese electorado había impulsado el regreso de Trump a la Casa Blanca en 2024, en gran medida como castigo a la gestión de Joe Biden. Sin embargo, la inflación persistente, el aumento del costo de vida y la política migratoria están erosionando ese respaldo.
El politólogo Robert Shapiro, de la Universidad de Columbia, señala que muchos latinos cambiaron su voto en 2024 por el descontento con los precios altos y las dificultades económicas, pero advierte que ahora es Trump quien los está decepcionando. La frustración se refleja especialmente en condados como Yuma, en el suroeste, donde el republicano ganó por amplio margen hace dos años.
En localidades agrícolas como Somerton, de mayoría latina y tradicionalmente cercana a los demócratas, cerca del 40% del electorado apoyó a Trump en 2024. El alcalde Gerardo Anaya interpreta aquel giro como un voto de castigo contra Biden por la inflación y el aumento de la llegada de migrantes a la frontera, aunque advierte que muchos de esos votantes enfrentan ahora un “violento despertar” ante el encarecimiento de alimentos, combustibles y servicios básicos.
Inflación, combustibles y voto anticipado
La economía aparece como la principal preocupación de los votantes. Una encuesta del Pew Research Center indica que el 84% de los estadounidenses prioriza la situación económica al momento de elegir su boleta. El incremento del precio de los combustibles, potenciado por la guerra entre Estados Unidos e Irán, golpea con fuerza a estados como Florida, altamente dependientes del automóvil.
Trabajadores de la salud, abogados y empleados de comercio relatan dificultades para afrontar gastos cotidianos: desde el tanque de nafta hasta los pasajes de avión o los medicamentos. Algunos admiten haber empezado a racionar dosis por no poder pagar el tratamiento completo. Las quejas se repiten en estacionamientos de supermercados, estaciones de servicio y pequeños comercios, donde la suba del diésel también encarece el transporte de mercaderías.
Especialistas como William Galston, del Brookings Institution, sostienen que dos decisiones de Trump –la imposición de aranceles y la continuidad de la guerra con Irán– alimentan la presión sobre los precios. Consideran que una reversión de esas políticas podría aliviar la inflación, mientras la Casa Blanca defiende que sus medidas buscan revitalizar la economía y hacer más accesible el costo de vida.
Dificultades estructurales y horizonte social
Más allá del clima electoral, organizaciones sociales advierten sobre problemas estructurales. Symeria Hudson, CEO de United Way Miami, alerta que las dificultades económicas se extienden especialmente entre la clase media. Según datos de esa entidad, cerca del 41% de los 132 millones de hogares del país vive por debajo del umbral ALICE, que identifica a quienes trabajan pero no logran cubrir gastos básicos de vivienda, transporte, alimentos y salud.
En ese marco, millones de ciudadanos ya votaron de forma anticipada, con la mirada puesta en cuánto costará llegar a fin de mes más que en los discursos de campaña. El desempeño económico del gobierno, el impacto de la guerra con Irán y el rumbo de la política migratoria asoman como ejes decisivos para definir si el oficialismo republicano conserva o no el control del Congreso.
“Las dificultades económicas están empezando a extenderse en Estados Unidos, particularmente entre la clase media”, resume Hudson, mientras el país se prepara para unas legislativas que funcionan, en los hechos, como un referéndum sobre la gestión de Trump.
Con el voto latino en disputa, el malestar por la inflación y una campaña que combina actos presenciales suspendidos con una ofensiva virtual inédita, Estados Unidos se encamina a unas elecciones de mitad de mandato que pueden reordenar el mapa político y anticipar el clima de la próxima presidencial.

