El dolor oculto detrás del arquero campeón

NewsITe
Emiliano “Dibu” Martínez volvió a sorprender con una revelación que expone el sacrificio que hizo para llegar al Mundial 2026 con la Selección argentina. El arquero contó que disputó la cita máxima del fútbol con un dedo de la mano prácticamente quebrado en dos, una lesión que lo acompañó durante todo el torneo y que, según sus propias palabras, le provocaba un dolor constante.
La historia comenzó en la final de la Europa League, cuando Aston Villa, su anterior club en Inglaterra, se quedó con el título. Allí, Martínez sufrió el impacto definitivo en una de sus manos. “Voy al hospital y me dicen: ‘Tenés el dedo quebrado a la mitad’. Me muestran la imagen y pienso que no llego al Mundial”, relató en el ciclo “Los Edul”, donde repasó aquellos días de incertidumbre y preocupación.
En medio de ese panorama, fue clave el respaldo del entrenador de la Selección argentina, Lionel Scaloni. Según contó el propio arquero, el DT le envió un mensaje para tranquilizarlo y confirmarle que lo iba a esperar, llegara o no en plenitud física. Ese gesto fue determinante para que el marplatense decidiera postergar la cirugía y apostar por un tratamiento conservador con inmovilización.
“Decidí no operarme y jugar con un yeso de plástico, todo vendado. Adidas me hizo un guante especial”, explicó Martínez. Esa adaptación le permitió atajar, aunque lejos de sus condiciones normales. “Yo puedo cerrar esta mano bien y la otra no”, graficó, al tiempo que confesó que, antes de uno de los amistosos previos frente a Suiza, sólo podía entrenarse con pelotas de vóley por la intensidad del dolor.
Un Mundial entre el sacrificio y el dolor
Martínez describió que la lesión lo condicionó al máximo durante el torneo: llegó a calificar ese límite físico con un “diez” sobre diez. “Hasta antes de Argelia me tiraba con un brazo, era un zombi. Apoyaba la mano en el piso y era ver las estrellas”, recordó, y comparó el sufrimiento del dedo con otros golpes que recibió, como el de la mandíbula, que le resultaron casi menores al lado de esa fractura.
Tras el Mundial, el arquero aprovechó sus vacaciones para intentar recuperarse, pero el problema persistió. “Me hago la placa y el dedo estaba partido a la mitad. Algún día necesito una operación para tener menos dolor, yo todavía sigo jugando con dolor”, reconoció. Según su testimonio, cada atajada implicaba un riesgo: si una pelota impactaba de lleno en la punta del dedo, podía agravarse seriamente la lesión.
El relato también dejó al descubierto el costado más humano del campeón del mundo. “En la concentración lloraba porque tenía el dedo que parecía una morcilla. Si alguna pelota me hubiera pegado más en la punta, me explotaba el dedo completo. En cada pelota que venía, yo pedía que no se me zafara el dedo”, confesó, graficando el nivel de angustia que atravesó durante esos días.
- La lesión se originó en la final de la Europa League con Aston Villa.
- Scaloni lo respaldó y le garantizó su lugar en la Selección.
- Jugó el Mundial 2026 con un guante especial y un yeso de plástico.
- Aún hoy convive con el dolor y analiza una futura operación.
“Algún día necesito una operación para tener menos dolor, yo todavía sigo jugando con dolor” (Emiliano “Dibu” Martínez).
La confesión de Martínez no sólo dimensiona el sacrificio individual, sino también el compromiso de una generación de futbolistas que hizo todo por defender la camiseta argentina en el mayor escenario del fútbol mundial.

