El primer ministro encabeza los resultados parciales de las primeras elecciones legislativas desde los ataques de Hamas de octubre de 2023. Sin embargo, su coalición no alcanza las 61 bancas necesarias para gobernar y los partidos árabes podrían convertirse en actores decisivos para definir el futuro político del país.

Benjamin Netanyahu se impone en las elecciones legislativas de Israel, aunque los resultados parciales conocidos este miércoles 28 de octubre muestran que su continuidad al frente del Gobierno todavía no está garantizada. Con casi el 80% de los votos escrutados, el bloque oficialista mantiene una ventaja sobre la oposición, pero permanece por debajo de la mayoría parlamentaria necesaria para sostener una nueva gestión.
De acuerdo con los datos difundidos por el Comité Electoral Central, el Likud, partido encabezado por Netanyahu, obtiene 27 de los 120 escaños de la Knéset. Su principal adversario, el exjefe militar Gadi Eisenkot, alcanza 20 bancas con Yashar, mientras las distintas fuerzas comienzan a evaluar posibles acuerdos para conformar una coalición.
El bloque que respalda al actual primer ministro reúne provisionalmente 54 diputados, frente a los 47 de la oposición. Los partidos de representación árabe concentran otros 19 escaños y aparecen como posibles protagonistas de las negociaciones, aunque Netanyahu y Eisenkot mantienen importantes diferencias políticas con esas fuerzas.
La elección registró una participación cercana al 78%, una de las más elevadas de las últimas décadas. La convocatoria adquirió especial importancia por tratarse de la primera votación nacional desde los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra en Gaza, que profundizaron las divisiones políticas y sociales dentro de Israel.
La continuidad de Netanyahu, en disputa
A sus 77 años, Netanyahu acumula 19 años no consecutivos como primer ministro y busca prolongar su permanencia en el poder. Durante la campaña concentró su discurso en la seguridad nacional, la respuesta militar frente a las amenazas externas y su estrecha relación con el presidente estadounidense Donald Trump.
Sin embargo, también enfrentó cuestionamientos por las fallas de seguridad que permitieron los ataques de Hamas en 2023 y por su negativa a impulsar una investigación independiente sobre las responsabilidades políticas y militares de aquella jornada. A esas críticas se sumaron las tensiones internas relacionadas con la participación de los sectores ultraortodoxos en el servicio militar.
El mandatario también quedó envuelto en una controversia durante la jornada electoral, cuando denunció presuntos intentos de fraude vinculados con dirigentes árabes israelíes. Las autoridades electorales aclararon que investigaban un episodio aislado y que las personas involucradas no habían llegado a los centros de votación.
Desde la oposición rechazaron las acusaciones y señalaron que el primer ministro intentaba instalar dudas sobre la transparencia del proceso. La disputa agregó tensión a una elección que ya se desarrollaba en medio de fuertes diferencias sobre el rumbo político y militar del país.
Eisenkot y el desafío de construir una alternativa
El principal adversario de Netanyahu es Gadi Eisenkot, de 66 años, quien construyó su candidatura a partir de su trayectoria como jefe de las Fuerzas Armadas y de sus críticas a la conducción del Gobierno. Su propuesta apunta a conformar una coalición que reúna sectores de derecha, centro y centroizquierda, aunque las diferencias entre esas fuerzas dificultan un eventual acuerdo.
Entre sus compromisos de campaña figura la creación de una comisión independiente para investigar los errores de seguridad relacionados con los ataques de octubre de 2023. En materia internacional, mantiene posiciones firmes frente a la creación de un Estado palestino, pero propone limitar la violencia de los colonos israelíes en Cisjordania.
La fragmentación parlamentaria representa el principal obstáculo tanto para Eisenkot como para Netanyahu. Ninguno de los bloques dispone, por el momento, de los 61 diputados que necesita para formar Gobierno, mientras que la participación de los partidos árabes en una eventual alianza continúa generando resistencias.
El escrutinio definitivo podría modificar la distribución de las bancas y abrir una etapa de negociaciones que se extendería durante varias semanas. Si ningún dirigente consigue reunir una mayoría estable, Israel podría enfrentar un nuevo período de incertidumbre política e incluso la posibilidad de otra convocatoria electoral.

