El gobierno de Donald Trump extendió hasta abril de 2027 una autorización que permite operar a las estaciones de servicio de la petrolera rusa fuera de Rusia.

Estados Unidos volvió a flexibilizar parcialmente restricciones sobre la petrolera rusa Lukoil mientras Trump busca contener el fuerte aumento del precio de los combustibles. El Departamento del Tesoro extendió hasta el 24 de abril de 2027 la licencia que permite determinadas operaciones de las estaciones de servicio de la compañía fuera de Rusia. Esta decisión que se conoce a menos de tres semanas de las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) mantuvo así una excepción dentro del esquema de sanciones aplicado a Lukoil. La autorización comprende la compra de bienes y servicios, el mantenimiento y la operación de sus estaciones en el exterior. No obstante, continúa prohibiendo transferir fondos hacia personas o cuentas radicadas en Rusia. La compañía posee una extensa estructura internacional que incluye alrededor de 2.000 estaciones de servicio fuera del territorio ruso, unas 200 de ellas en Estados Unidos.
La medida se suma al giro que Washington dio durante los últimos días en materia energética. El 9 de octubre, Trump anunció un acuerdo con Vladímir Putin para que Rusia suministre inicialmente más de 300.000 toneladas de gasoil a Estados Unidos y otros mercados. A ellas se agregarían nuevos cargamentos durante los próximos meses. El objetivo declarado de la Casa Blanca es aumentar la oferta y contener un precio que se convirtió en uno de los problemas económicos más sensibles de la campaña electoral.
El precio del gasoil empuja a Trump a buscar suministro ruso
El combustible alcanzó valores cercanos a los máximos registrados desde el comienzo de la guerra con Irán y llegó a superar los 6,50 dólares por galón durante las últimas semanas. La escalada golpea especialmente al transporte de cargas y al sector agropecuario estadounidense. Sin embargo, también se traslada al costo de numerosos productos y vuelve a alimentar las presiones inflacionarias.
A la tensión en Medio Oriente se sumó otro problema para el mercado internacional. Ucrania reanudó sus ataques contra instalaciones petroleras rusas después de acusar a Moscú de continuar bombardeando su infraestructura energética. Todo esto pese a los intentos de alcanzar una tregua en ese frente. Los daños y las interrupciones en distintas refinerías redujeron todavía más la capacidad disponible para procesar combustibles en un mercado que ya arrastraba dificultades de abastecimiento.
Trump reaccionó con dureza ante la estrategia ucraniana y calificó como “una vergüenza” los ataques contra refinerías rusas. Además, sostuvo que golpear esas instalaciones contribuye a elevar los precios internacionales porque allí se produce parte del gasoil que necesita el mercado mundial. La posición del mandatario estadounidense acentuó una diferencia cada vez más profunda con Kiev.
Trump endurece su discurso contra Zelenski y marca diferencias con Kiev
El deterioro de la relación quedó todavía más expuesto durante una entrevista concedida a Newsmax. “No soy muy partidario de Zelenski”, afirmó Trump, quien además aseguró que le resulta más difícil negociar con el presidente ucraniano que con Putin. Incluso puso en duda que un eventual acuerdo para terminar la guerra pueda alcanzarse con el actual mandatario de Ucrania como interlocutor.
“Zelenski no es una persona con la que nos convenga tratar. Dice que quiere llegar a un acuerdo, pero en realidad no es así”, insistió Trump. Sus declaraciones profundizan un cambio en el vínculo entre ambos gobiernos que también quedó atravesado por las discusiones sobre los ataques a las refinerías, el suministro estadounidense de asistencia militar y las restricciones que afectaron el sistema satelital Starshield utilizado por las fuerzas ucranianas.
Mientras Washington flexibiliza determinadas restricciones energéticas vinculadas con Rusia, Kiev busca reforzar el respaldo de sus aliados europeos. Zelenski llevó su reclamo a Bruselas y cuestionó el acercamiento energético entre Estados Unidos y Moscú, al considerar que los ingresos obtenidos por Rusia pueden terminar fortaleciendo su capacidad para sostener la guerra. La Unión Europea, por su parte, volvió a endurecer su política de sanciones y el 12 de octubre incorporó a 1.569 personas y empresas vinculadas con el complejo militar-industrial ruso a sus listas restrictivas.
Washington y Europa toman caminos cada vez más diferentes frente a Rusia
La extensión de la licencia para Lukoil expone esa divergencia. Mientras la administración Trump busca aumentar la llegada de combustibles rusos para aliviar la presión sobre los precios internos, los gobiernos europeos sostienen que reducir la presión económica sobre Moscú puede debilitar la estrategia destinada a limitar los recursos con los que Rusia financia la invasión de Ucrania.
La autorización estadounidense, de todos modos, no elimina las sanciones contra Lukoil. La OFAC mantuvo las restricciones centrales y únicamente amplió el plazo durante el cual determinadas operaciones de sus estaciones de servicio extranjeras pueden continuar. La nueva licencia vence el 24 de abril de 2027 y conserva, entre otras limitaciones, la prohibición de transferir fondos a Rusia.

