Francia refuerza protestas estudiantiles junto a chalecos amarillos

Secundarios franceses llaman a una jornada masiva de protesta

Estudiantes y chalecos amarillos se movilizan en Francia

NewsITe

Francia se prepara para una nueva jornada de alta tensión social este sábado 17 de octubre, con movilizaciones estudiantiles reforzadas por el apoyo de los llamados “chalecos amarillos”, sindicatos y diversos sectores sociales. Las protestas, que comenzaron hace un mes en un colegio de los suburbios de París, se expandieron rápidamente a todo el país y hoy se consolidan como un desafío directo al gobierno del primer ministro Sébastien Lecornu.

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El núcleo del reclamo es múltiple pero gira en torno a la educación pública: condiciones edilicias deficientes, el cuestionado sistema de inscripción universitaria Parcoursup, problemas de horarios y la falta de reemplazos docentes. Estudiantes secundarios sostienen que las aulas se convierten en “heladeras” en invierno y “hornos” en verano, sintetizando en esa frase el deterioro de la infraestructura escolar.

Voceros del movimiento estudiantil adelantaron a medios franceses que la jornada del 17 de octubre podría ser “una culminación” de las protestas, con la confluencia de trabajadores, agricultores, choferes de transporte privado y el histórico movimiento de los chalecos amarillos. Desde la CGT, su secretaria general Sophie Binet destacó que las reivindicaciones juveniles coinciden con las exigencias de otros sectores, desmintiendo cualquier desgaste del movimiento.

En respuesta, el gobierno prometió cambios en Parcoursup y un refuerzo presupuestario para la educación. Lecornu anticipó que el sistema de ingreso a la universidad debería ser reemplazado “con urgencia”, mientras que el ministro de Educación Nacional, Édouard Geffray, mantuvo sucesivas reuniones con organizaciones estudiantiles. Según el funcionario, ya se trabaja en modificaciones que entrarían en vigencia para quienes cursan el último año de secundaria.

Tensión con el Gobierno y denuncia de violencia urbana

Pese a los encuentros, muchos referentes estudiantiles denuncian falta de diálogo real. Marius Mesnil, de la Unión Sindical de Estudiantes de Secundaria, aseguró que abandonaron la última reunión porque “no los escuchaban” y adelantó que no participarán de nuevas convocatorias oficiales si no hay respuestas concretas. Otro dirigente, Nathanaël Combary, de Renouveau lycéen, reclamó una asamblea general para discutir a fondo la reforma de Parcoursup y un plan nacional de infraestructura.

En paralelo, el Ejecutivo intenta contener la escalada en las calles. Lecornu afirmó que el movimiento derivó en “violencia urbana”, una caracterización que fue rechazada por los estudiantes. El Ministerio del Interior, a cargo de Laurent Núñez, autorizó nuevamente el uso de granadas aturdidoras en casos de “violencia urbana extremadamente grave”, luego de una suspensión dispuesta tras el grave episodio en el que un joven de 15 años perdió una mano durante una protesta.

  • El gobierno anunció un plan de emergencia con 3.000 suplentes para cubrir ausencias docentes, de los cuales 2.000 ya fueron asignados.
  • Desde el inicio de las protestas, 165 trabajadores de la Educación Nacional resultaron heridos, según cifras oficiales.
  • Las autoridades estiman entre 70.000 y 140.000 manifestantes en unas 250 concentraciones en todo el país.

“La movilización no se detendrá si no logramos una asamblea general para la reforma de Parcoursup y un plan nacional de infraestructura escolar ‘ni heladera ni horno’”, advirtió Nathanaël Combary, dirigente estudiantil.

Con el inicio del receso escolar y un clima político cada vez más cargado, la jornada del 17 de octubre aparece como un test crucial para el gobierno francés. El modo en que gestione estas protestas podría marcar el rumbo de futuras reformas educativas y la relación con una generación estudiantil que reclama ser escuchada.

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