A dos años del crimen de Noah Emir Romero, el niño de tres años que murió tras recibir un disparo durante una balacera en barrio San Francisco, el caso sigue marcado por el dolor de su familia y las secuelas que dejó aquella tarde del 15 de octubre de 2024. Los tiros estaban dirigidos contra Marcos Ariel Pino, pero Noah quedó en medio del ataque mientras jugaba en la vereda de su casa. Por el hecho, David “Tin” Gaetán fue condenado a 35 años de prisión y Leonel “Patón” Gaetán a 33, luego de que la Justicia los encontrara responsables del homicidio del pequeño y del ataque contra Pino.

Se cumplen dos años del crimen de Noah Emir Romero, el niño de apenas tres años que murió después de quedar en medio de una balacera ocurrida en las calles de barrio San Francisco. Era la tarde del 15 de octubre de 2024 y Noah se encontraba jugando en la vereda de su casa cuando una de las balas lo alcanzó en el tórax.
El ataque tenía como destinatario a Marcos Ariel Pino, de 36 años, quien era perseguido por dos hombres que circulaban en una motocicleta. De acuerdo con la acusación presentada posteriormente ante la Justicia, quienes efectuaban los disparos eran Leonel “Patón” Gaetán y David “Tin” Gaetán, tío y sobrino, con quienes Pino mantenía un conflicto.
Los ocupantes de la moto realizaron múltiples disparos al pasar por calle Esquiú al 200. Tres de ellos alcanzaron a Pino, quien sufrió heridas en una mano, la pierna izquierda, la cabeza y la cadera derecha, aunque ninguna puso en riesgo su vida.
Noah recibió un disparo en el tórax. Fue trasladado rápidamente hasta la guardia pediátrica del Hospital San Felipe, pero falleció poco después de ingresar.
La persecución que terminó con la muerte de Noah
Durante el debate judicial quedó establecido que el ataque tenía como destinatario a Marcos Pino. Sin embargo, la Fiscalía sostuvo que los acusados conocían el peligro que implicaba continuar disparando en una zona donde había niños y otras personas en la vía pública y, pese a ello, mantuvieron su accionar.
La madre de Noah, Daiana Martínez, relató durante el juicio que aquella noche escucharon los disparos y salieron de la vivienda. Según su testimonio, los Gaetán perseguían a Pino en moto durante más de 100 metros mientras efectuaban disparos.
“Ese día había muchos nenes afuera jugando mientras ellos disparaban. Mi hermano les pedía que pararan de tirar, que estaban los chicos, lo insultaron y siguieron tirando igual”, expresó ante el tribunal.
También recordó que los niños comenzaron a correr cuando se inició la balacera, pero Noah no pudo hacerlo. En un primer momento, su familia creyó que el pequeño estaba descompuesto o que había comenzado a convulsionar por el miedo, hasta que descubrieron que había sido herido.

“Él se despertaba a la mañana y ya era un superhéroe”
Dos años después, el caso conserva como uno de sus testimonios más dolorosos el relato de la madre del niño sobre la vida familiar antes del crimen y las consecuencias que dejó aquella noche.
“Noah era un chico muy alegre. Él se despertaba a la mañana y ya era un superhéroe. Todo luz”, expresó Daiana durante su declaración.
También describió el impacto que la muerte del niño tuvo sobre su hijo mayor, que tenía ocho años al momento del ataque. Según contó ante los jueces, después del crimen comenzó a experimentar miedo ante determinados sonidos vinculados con aquella noche.
“Mi otro hijo tenía ocho años, cambió mucho después de ese día, no lo supera. Siente el ruido de una moto y entra en pánico, parece que se va a desmayar”, relató.
El juicio y las condenas
David “Tin” Gaetán y Leonel “Patón” Gaetán, tío y sobrino, fueron juzgados por el homicidio de Noah y por el ataque contra Marcos Pino ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°2, integrado por los magistrados María Elena Baquedano, Alejandro López y Alejandro Ares.
Durante los alegatos finales, el fiscal Jorge Leveratto solicitó para ambos una pena de 37 años de prisión de cumplimiento efectivo. Los consideró coautores del homicidio agravado por el uso de arma de fuego por la muerte de Noah y del homicidio agravado en grado de tentativa por el ataque contra Pino.
El representante del Ministerio Público Fiscal sostuvo que existió una actuación conjunta y que el objetivo de matar a Pino no pudo concretarse por circunstancias ajenas a la voluntad de los acusados. Según la hipótesis presentada durante el juicio, se les habrían terminado las balas.
En relación con Noah, Leveratto remarcó que ambos conocían la capacidad letal de los disparos que efectuaban y que, pese al riesgo que generaban sobre quienes se encontraban en el lugar, continuaron disparando.
La Fiscalía entendió que esa conducta debía ser considerada homicidio agravado, aunque el niño no hubiera sido el destinatario original de los disparos.
La postura de la defensa
El abogado defensor Daniel Oggero presentó una interpretación diferente. Respecto de Marcos Pino, sostuvo que no existió una tentativa de homicidio y planteó que los Gaetán debían responder por lesiones leves.
Su argumento fue que, si los acusados realmente hubieran querido matar a Pino, habrían consumado el homicidio.
En cuanto a la muerte del niño, la defensa pidió que el hecho fuera considerado un homicidio culposo y rechazó que hubiera existido intención de provocarle la muerte.
“Ellos no tenían conflictos con la familia del nene. No fueron a dispararle a Noah Romero”, sostuvo Oggero durante el debate.
Finalmente, el 20 de agosto de este año el Tribunal Oral en lo Criminal N°2 descartó la postura defensiva y estableció penas apenas inferiores a los 37 años reclamados por la Fiscalía. David “Tin” Gaetán fue condenado a 35 años de prisión y Leonel “Patón” Gaetán recibió una pena de 33 años.

