Brasil bate récord de mujeres en el Congreso pero persiste la brecha

Récord histórico de mujeres en el Congreso brasileño

Diputadas y senadoras brasileñas marcan un récord de representación femenina en el Congreso

NewsITe

Brasil encarará la próxima legislatura con el mayor número de mujeres en la Cámara de Diputados y en el Senado Federal desde el retorno a la democracia. El avance, sin embargo, convive con una realidad todavía marcada por la subrepresentación femenina y fuertes desafíos para alcanzar la paridad política.

En la Cámara baja, las diputadas pasarán de 90 a 109, lo que implica un incremento del 21% respecto de la composición actual. Aun así, ocuparán apenas poco más de una quinta parte de las 513 bancas, muy lejos de la igualdad numérica con sus colegas varones. El crecimiento se da, además, en un contexto llamativo: se redujo la cantidad de mujeres candidatas, que cayó de 3.317 en 2022 a 2.820 en este turno electoral, una baja del 24% según datos de la Agencia Brasil.

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En el Senado, donde los mandatos son de ocho años y se renueva un tercio o dos tercios de la Cámara de forma alternada, también se registra un salto histórico. De los 54 escaños en juego, 12 fueron ganados por mujeres: la cifra más alta desde la redemocratización. Con este movimiento, el número total de senadoras pasará de 15 a 18, lo que representará el 22,2% de los 81 asientos a partir del próximo año.

Reparto partidario y geográfico del poder femenino

El mapa partidario muestra matices a la hora de analizar la bancada femenina. Entre las fuerzas de izquierda, el Partido de los Trabajadores (PT) contará con 25 diputadas; el Partido Socialismo y Libertad (PSOL) y el Partido Comunista de Brasil (PCdoB) tendrán siete legisladoras cada uno; el Partido Socialista Brasileño (PSB), cinco; y el Partido Verde, dos, según un recuento difundido por Prensa Latina.

En el centro político, el Movimiento Democrático Brasileño (MDB) y el Partido Social Democrático (PSD) eligieron cinco mujeres cada uno. Del lado de la derecha, el Partido Liberal (PL) encabezará la presencia femenina con 22 diputadas, seguido por Unión Brasil con ocho, Podemos con siete, Progresistas con seis y Republicanos con cinco escaños para mujeres.

En el plano territorial, el Distrito Federal se destaca como el único distrito brasileño que contará con tres senadoras simultáneamente, al haber elegido dos nuevas representantes y mantener una ya en funciones. En contraste, el estado de Piauí continúa sin haber elegido nunca a una mujer para la Cámara alta.

Más mujeres no siempre implica más políticas de género

Especialistas advierten que el avance cuantitativo no garantiza, por sí solo, una agenda legislativa comprometida con los derechos de las mujeres. La politóloga Flávia Biroli, profesora de la Universidad de Brasilia, remarca que el aumento de mujeres electas también amplía la diversidad ideológica dentro de ese grupo, y que no todas impulsan visiones igualitarias.

“Es posible que se elijan mujeres que representen posturas económicas perjudiciales para la gran mayoría de las mujeres. Por ejemplo, puede resultar elegida una mujer, como es el caso de la senadora Bia Kicis (PL), que votó en contra de la ley de igualdad salarial entre mujeres y hombres”, advirtió Biroli.

Desde esa perspectiva, organizaciones feministas subrayan la importancia de observar no solo la cantidad de legisladoras, sino también sus posiciones frente a temas como la igualdad salarial, la violencia de género, la salud reproductiva y las políticas de cuidado.

El protagonismo creciente de las mujeres negras

Uno de los cambios más significativos se da en la intersección entre género y raza. De acuerdo con un relevamiento de la organización Mulheres Negras Decidem (Mujeres Negras Deciden), al menos 15 mujeres negras resultaron electas como diputadas federales, lo que implica un aumento del 66,6% respecto de 2022. Muchas de ellas, además, son jóvenes, lo que introduce una renovación generacional en la representación de este colectivo históricamente marginado.

“La gran mayoría de estas mujeres negras que actualmente forman parte de la Cámara y que fueron elegidas para la próxima legislatura son jóvenes. Vemos una renovación de la presencia femenina, y en particular de las mujeres negras, y creemos que podemos tener buenas expectativas respecto del desempeño de estas liderazgos”, valoró Tainah Pereira, coordinadora política de la organización.

En el Senado, sin embargo, el panorama es menos alentador: entre las 12 senadoras electas este año no hay ninguna mujer negra. La actual senadora Eliziane Gama (PT), que se identifica como negra, no logró la reelección. También fueron derrotadas Mariana Silva (Rede), que buscaba una banca por San Pablo tras haber sido senadora por Acre entre 1995 y 2011, y Benedita da Silva (PT), primera mujer negra electa senadora en 1998. Hasta ahora, solo cuatro mujeres negras han alcanzado una banca en la Cámara alta brasileña.

Con un Parlamento más diverso pero aún lejos de la igualdad, el próximo desafío para Brasil será traducir este avance numérico en políticas públicas capaces de reducir las brechas de género y de raza que persisten en el país más grande de Sudamérica.

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