Los combustibles presentaron nuevos incrementos mientras el petróleo se mantiene en valores elevados. El Gobierno continúa postergando una actualización impositiva que agregaría alrededor de $233 por litro, aunque el Presupuesto 2027 proyecta una fuerte recomposición de la recaudación vinculada a los combustibles.

Los precios de las naftas y el gasoil registraron aumentos de hasta 5% en los últimos días, en medio de la presión que genera un barril de petróleo que lleva varios meses moviéndose entre los 80 y los 100 dólares y que incluso superó esos valores en algunos momentos.
El impacto sobre los surtidores, sin embargo, permanece parcialmente contenido. El Gobierno viene postergando la actualización del impuesto a los combustibles y, como consecuencia de esas prórrogas, el litro se encuentra aproximadamente $233 por debajo del valor que tendría si se trasladara completamente la carga pendiente.
En la Ciudad de Buenos Aires, el litro de nafta súper se ubica entre $2.200 y $2.350, dependiendo de la compañía, mientras que las variedades premium alcanzan aproximadamente los $2.651. En distintas provincias, donde habitualmente los valores son superiores, las opciones de mayor calidad ya superan los $2.700.
El Presupuesto 2027 anticipa una mayor recaudación
La incógnita pasa ahora por cuánto tiempo continuará postergándose la actualización tributaria. El Presupuesto 2027 no establece cuánto aumentarán las naftas y el gasoil, pero contempla una fuerte recomposición de los ingresos provenientes de los impuestos aplicados sobre los combustibles.
Esa previsión cobra relevancia después de meses en los que el Ejecutivo recurrió a sucesivas prórrogas para evitar que la actualización impositiva se trasladara completamente a los consumidores.
Si se aplicara la carga actualmente diferida, el impacto estimado rondaría los $233 por litro. En términos porcentuales, representaría algo más de un 11% adicional sobre los valores utilizados como referencia.
La estrategia de YPF ante la suba del petróleo
Las petroleras también implementaron mecanismos para amortiguar las variaciones internacionales. El presidente de YPF, Horacio Marín, ratificó la utilización del denominado “buffer” de precios para evitar que cada movimiento del barril se refleje inmediatamente en los surtidores.
“Cuando sube los ayudamos, cuando baja nos ayudan a nosotros”, explicó Marín sobre el funcionamiento del esquema.
La estrategia consiste en absorber parte del incremento cuando el petróleo supera determinado nivel, en lugar de trasladarlo inmediatamente al litro de combustible. Cuando la cotización internacional retrocede, la empresa mantiene temporalmente sus precios para recuperar parte de la diferencia absorbida anteriormente.
El mecanismo encontró mayores dificultades durante los últimos meses. Esto se debió a que el petróleo permaneció en niveles elevados durante más tiempo de lo previsto. Todo esto se enmarca en el contexto atravesado por la prolongación del conflicto en Medio Oriente.
El entendimiento entre petroleras y refinadoras contemplaba cierta estabilidad en los surtidores. En tanto, el barril permaneciera por encima de los 80 dólares, para luego compensar las diferencias cuando descendieran los costos internacionales.
Mientras esa presión continúa, el Gobierno mantiene diferida parte de la actualización impositiva. Por eso, además de la evolución del petróleo, las próximas decisiones sobre los impuestos a los combustibles serán determinantes para establecer cuánto de los incrementos pendientes terminará trasladándose a los surtidores.

