Descubren uan conexión directa entre músculos abdominales y circulación cerebral

Según un estudio, la contracción de los músculos abdominales provoca una constricción de las venas dentro del cráneo.

La contracción de los músculos abdominales centrales mediante actividades cotidianas como el ejercicio, caminar o toser regula directamente el flujo sanguíneo dentro del cerebro al provocar constricciones ultrarrápidas en las principales venas cerebrales, descubrió un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania. 

Los investigadores llegaron a esta conclusión al estudiar los procesos que ocurren en el cuerpo de ratones. Descubrieron que la contracción de los músculos abdominales aumenta la presión en los vasos sanguíneos conectados al cerebro a través del canal espinal y este cambio de presión, a su vez, provoca una rápida constricción de las grandes venas dentro del cráneo, lo que incrementa brevemente el flujo sanguíneo al cerebro, informa Neuroscience News.

Aunque la investigación se realizó en ratones, el equipo explicó que las estructuras fisiológicas son extremadamente similares en los humanos. Sospechan que la relación entre la contracción abdominal, el movimiento y el flujo sanguíneo cerebral también es similar en los humanos. 

“El cerebro puede estar protegido dentro del cráneo, pero no está aislado de las fuerzas mecánicas generadas por el resto del cuerpo”, explicó uno de los autores del estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, Qingguang Zhang. “Nos sorprendió la rapidez y la constancia con que las venas respondían al movimiento […] Nuestros hallazgos demuestran que las señales mecánicas generadas por el cuerpo pueden tener consecuencias inmediatas para la circulación dentro del cráneo”, señaló.

La regulación del flujo sanguíneo cerebral se asocia generalmente con las arterias y los vasos pequeños. Estos modifican su diámetro en respuesta a señales locales provenientes de áreas activas del cerebro.

Nuevas investigaciones demuestran la rapidez con la que el flujo sanguíneo puede verse afectado por movimientos en otras partes del cuerpo. Los autores sugieren que este mecanismo podría explicar por qué el movimiento a veces exacerba los dolores de cabeza y las migrañas. Los vasos venosos están conectados a la duramadre, que contiene receptores del dolor. Los cambios de presión pueden influir en estos receptores.

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