Las proyecciones para el cierre de 2026 y el comienzo de 2027 anticipan lluvias por encima de lo normal en sectores de Brasil, Paraguay y el noreste argentino que alimentan la cuenca del Paraná. Frente a San Nicolás, el río pasó de 2,14 a 2,55 metros en los útlimos doce días, aunque todavía se mantiene lejos de los niveles de alerta y evacuación.

El fenómeno de El Niño seguirá activo durante los próximos meses y puede aumentar las lluvias sobre las zonas que alimentan la cuenca del Paraná. Las previsiones difundidas para el cierre de 2026 y el comienzo de 2027 anticipan precipitaciones por encima de los valores habituales en sectores de Brasil, Paraguay y el noreste argentino, una combinación que puede traducirse en mayores aportes al río y sostener caudales elevados aguas abajo.
Especialistas en hidráulica advierten que el comportamiento del Paraná depende en buena medida de la cantidad de agua que ingresa desde sus cuencas superiores y de los aportes que recibe a lo largo de su recorrido. Cuando las lluvias se intensifican en esas regiones, el incremento no queda concentrado en el lugar donde precipita, sino que avanza por el sistema fluvial y puede generar nuevas ondas de crecida hacia el sur.
Los pronósticos meteorológicos mantienen esa posibilidad abierta para los próximos meses. El Niño conservaría influencia sobre el régimen de lluvias al menos hasta febrero de 2027, mientras el Servicio Meteorológico Nacional prevé precipitaciones normales o superiores a las habituales en distintas áreas vinculadas con la cuenca del Paraná durante el trimestre.
Ese contexto coincide con un río que ya muestra una tendencia ascendente frente a San Nicolás. La estación local registró 2,14 metros el 5 de octubre y alcanzó 2,55 metros este 17 de octubre, una diferencia de 41 centímetros en doce días, aunque durante ese período hubo pequeñas variaciones de uno o dos centímetros que no modificaron la tendencia general.
Más lluvias aguas arriba pueden sostener la crecida
Las advertencias más fuertes se concentran hoy en los tramos superiores y medios del Paraná, especialmente en Corrientes y Misiones, donde el aumento de los caudales ya provoca complicaciones y obliga a seguir de cerca la evolución del río. Ese volumen de agua continúa su recorrido hacia el sur y, si las lluvias previstas mantienen elevados los aportes, puede prolongar la crecida en los sectores ubicados aguas abajo.
En San Nicolás, el nivel actual permanece todavía lejos de los 4,20 metros establecidos para alerta y de los 5 metros fijados para evacuación. Sin embargo, la evolución local dependerá de cuánto duren y dónde se concentren las precipitaciones sobre la cuenca, además del volumen que continúe descendiendo desde los sectores superiores durante las próximas semanas

