Peritos ratifican que el fallecimiento fue por una causa cardíaca aguda

NewsITe
En una nueva jornada del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, dos peritos médicos que declararon ante el tribunal de San Isidro volvieron a sostener que el astro del fútbol mundial falleció como consecuencia de un evento cardíaco agudo. Al mismo tiempo, remarcaron que la causa precisa de esa descompensación no pudo ser determinada con certeza a partir de los estudios y la historia clínica disponible.
Uno de los testimonios centrales fue el del cardiólogo Ricardo Iglesias, profesional de la Fundación Favaloro y participante de la junta médica realizada en 2021 para analizar el cuadro de salud de Maradona al momento de su muerte, ocurrida en noviembre de 2020. Consultado sobre el motivo del deceso, Iglesias fue terminante: el ex capitán de la Selección Argentina “murió como consecuencia de un evento cardíaco”.
Sin embargo, el especialista aclaró que no se logró establecer qué desencadenó ese cuadro. Según detalló, solo se pudo determinar que hubo una isquemia y una arritmia, pero sin poder precisar el orden en que se presentaron ni qué factor actuó como disparador. De todos modos, enfatizó que se trató de un episodio súbito, de carácter agudo.
Plan médico y responsabilidad sobre el tratamiento
En otro tramo de su declaración, Iglesias respaldó el plan farmacológico que había sido indicado por la psiquiatra Agustina Cosachov, una de las imputadas en la causa. Afirmó que la medicación prescripta “no guarda relación” con el evento cardíaco que terminó con la vida de Maradona, despegando así a la profesional de una relación directa entre su tratamiento y el desenlace fatal.
La defensa de Cosachov, a cargo del abogado Vadim Mischanchuk, buscó reforzar la tesis de que el esquema de drogas y controles establecido para el paciente era adecuado y que no existieron indicaciones que incrementaran de manera determinante el riesgo cardíaco. Las conclusiones del cardiólogo van en línea con ese planteo, aunque el tribunal será el encargado de valorar el conjunto de la prueba.
Otro perito coincidió: muerte aguda e imprevisible
También declaró el médico Antonio Maya, ex integrante del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y designado como perito de parte por el médico personal de Maradona, Leopoldo Luque. Maya coincidió en que se trató de un episodio agudo y calificó la muerte del ex futbolista como “imprevisible” en los términos de la medicina.
- Sostuvo que, de acuerdo con los estudios de 2020, Maradona no presentaba una patología cardíaca activa.
- Puntualizó que el paciente tenía antecedentes cardíacos, pero bajo seguimiento y sin signos de enfermedad en curso.
- Remarcó que las señales que podrían advertir un malestar requieren que el profesional pueda revisar efectivamente al paciente.
“La muerte de Maradona fue responsabilidad de Maradona. No culpa, sino responsabilidad”, afirmó Maya, al explicar que el ex futbolista muchas veces se negaba a ser revisado por los médicos.
En ese sentido, el perito señaló que la autonomía del paciente juega un rol central: sin la posibilidad de un examen clínico adecuado, se vuelve más difícil detectar a tiempo síntomas que anticipen un episodio grave como el que finalmente ocurrió.
Imputados y próximos pasos en la causa
Además de Luque y Cosachov, en el expediente aparecen imputados el enfermero Ricardo Almirón, la enfermera Gisella Madrid, la médica de Swiss Medical Nancy Forlini, el jefe de enfermeros Mariano Perroni, el psicólogo Carlos Díaz y el médico clínico Pedro Di Spagna. Todos formaban parte, con distintos roles, del equipo que atendía a Maradona durante su internación domiciliaria en la casa del barrio privado San Andrés, en Tigre.
Las audiencias continuarán con nuevas declaraciones y análisis de peritajes, en un proceso judicial que busca dilucidar si existieron fallas en los controles, negligencia o desatención en la etapa final de la vida del ídolo. Mientras tanto, los peritos de parte que declararon en esta instancia reforzaron la idea de que el desenlace se produjo por un evento cardíaco agudo cuya causa específica aún no puede ser explicada con exactitud.

