Banco Nación alerta por morosidad todavía alta en los créditos

El Banco Nación advierte sobre un alivio parcial en la mora

Sucursal del Banco Nación y panorama del sistema de crédito argentino

NewsITe

El Banco Nación sostuvo, a través de su último Informe Económico, que el deterioro del mercado de crédito bancario y no bancario comenzó a desacelerarse en Argentina, aunque advirtió que los niveles de morosidad seguirán siendo elevados en el corto y mediano plazo. Según el documento, la mejora es incipiente y todavía no hay señales firmes de que el proceso de normalización esté completamente encaminado.

El reporte remarca que los niveles de irregularidad se mantienen por encima de los registros considerados saludables para el sistema financiero. La entidad estatal subrayó que la consolidación de un escenario más estable dependerá de la maduración de los planes de refinanciación de deudas lanzados en los últimos meses, tanto por bancos como por otros proveedores de crédito.

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A diferencia de otros análisis que ponen el foco en factores aislados, el Banco Nación atribuye el deterioro crediticio a la convergencia de tres fuerzas que se intensificaron a mediados de 2024: una fuerte expansión inicial del crédito, un mayor peso de los vencimientos sobre los ingresos de las familias y un esquema de tasas de interés más exigente. Este combo redujo los márgenes de maniobra de los hogares y aumentó la probabilidad de atrasos en los pagos.

Presión sobre los hogares y diferencias entre tipos de acreedores

Si bien el salario real mostró algunas mejoras parciales, el fuerte incremento de los gastos fijos —servicios, alquileres, transporte y otros consumos esenciales— recortó el ingreso disponible para afrontar las cuotas de préstamos, tarjetas y financiamientos al consumo. De este modo, muchos hogares comenzaron a registrar mora aun sin experimentar una caída brusca en sus ingresos nominales.

El informe destaca, además, que los proveedores no financieros de crédito —como emisoras de tarjetas regionales, cadenas comerciales y otros actores del financiamiento minorista— exhiben tasas de morosidad sensiblemente más altas que la banca tradicional. A julio de 2026, la irregularidad alcanzó al 32,5% de su cartera, frente al 7,7% observado en los bancos. Sin embargo, su peso sistémico es menor: manejan deudas por unos $16,3 billones, contra $161,5 billones del sistema bancario.

En términos de monto, el endeudamiento promedio por persona también difiere: ronda los $300.000 entre los proveedores no financieros, mientras que se aproxima a $1 millón en la banca. Esta brecha refleja estrategias de crédito distintas, pero también perfiles de riesgo más elevados en los segmentos atendidos por el financiamiento no bancario.

Jóvenes más expuestos y riesgo por cantidad de acreedores

El Banco Nación identificó cinco focos de riesgo que concentrarán el monitoreo durante lo que resta de 2026, entre ellos la creciente fragilidad de los deudores más jóvenes. En el grupo de 18 a 25 años, la morosidad por cantidad de clientes trepó al 33,4% y supera el 40% en el caso de los proveedores no financieros. En el extremo opuesto, entre los mayores de 60 años, la tasa de mora se ubicó en torno al 10%.

Otro eje de preocupación es la diversificación de acreedores. El riesgo de incumplimiento aumenta de forma directa con la cantidad de entidades con las que opera un usuario: el ratio de mora se ubica en 21,9% entre quienes tienen una sola institución financiera, sube al 34% en los clientes con cinco entidades y escala hasta el 57,6% entre quienes mantienen deudas con diez o más organizaciones al mismo tiempo.

En este contexto, durante 2026 el Banco Nación concretó 114.232 operaciones de refinanciación por un total de $523.203 millones, alcanzando a 99.956 clientes. Estos esquemas incluyen plazos de hasta 120 meses, con el objetivo de aliviar la carga financiera mensual y evitar que los atrasos se transformen en incobrables.

La entidad advirtió que estas reestructuraciones no implican una solución inmediata, por lo que el impacto positivo sobre los indicadores generales de irregularidad del sistema se verá de forma gradual en los próximos años.

De cara al futuro, el Banco Nación considera clave sostener un monitoreo estricto de los focos de riesgo detectados, promover prácticas de endeudamiento responsable y acompañar con políticas de refinanciación a los segmentos más vulnerables. Mientras tanto, el sistema financiero se mantiene en una etapa de transición, con señales de alivio, pero todavía lejos de una normalización plena de la calidad crediticia.

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