Dolor en el periodismo por la partida de Chiche Gelblung

NewsITe
Samuel “Chiche” Gelblung, uno de los periodistas más influyentes y reconocibles de la Argentina, murió este martes a los 82 años en el Sanatorio Mater Dei de la Ciudad de Buenos Aires, donde se encontraba internado por complicaciones respiratorias. Su fallecimiento provoca una fuerte conmoción en el mundo de los medios, donde dejó una huella imborrable tras décadas de trabajo en radio, televisión y gráfica.
El conductor atravesaba su segunda internación prolongada en el mismo sanatorio. Según trascendió, había permanecido anteriormente alrededor de un mes en la Unidad de Terapia Intensiva a raíz de una trombosis en el tobillo, cuadro que derivó en diversas complicaciones respiratorias. Pese a la fragilidad de su estado de salud, Chiche se mostraba decidido a retomar su actividad profesional.
En una de sus últimas entrevistas, concedida al periodista Pablo Mascareño para el diario La Nación, Gelblung relató que insistía ante los médicos para que lo autorizaran a regresar al canal. “Les tuve que explicar a los médicos que quería salir del sanatorio porque deseaba ir al canal, ya que no lo consideraba un trabajo, sino algo terapéutico”, sostuvo entonces, dejando en claro el rol central que el periodismo tenía en su vida.
Su entorno más cercano había reconocido que el periodista estaba afectado y con “mucha angustia” luego de que, a fines de julio, levantaran su programa en Net TV mientras él permanecía internado en el Mater Dei. Aun así, Chiche repetía que seguía “peleándola” y que, aunque no podía caminar con normalidad, se sentía “bastante bien” y con intenciones de volver al aire.
El trabajo como motor de vida
Gelblung concebía su profesión como una forma de terapia y de sostén emocional. “Trabajar en estas condiciones es parte de mi terapia. Si no puedo trabajar, me enfermo; no puedo evitarlo, aunque lo que me motiva no es solo el trabajo”, había explicado, al describir por qué necesitaba volver a la radio y la televisión aun en medio de un cuadro de salud delicado.
Hijo de inmigrantes, reivindicaba la “cultura del esfuerzo” como un legado familiar. “Tengo la cultura del esfuerzo aprendida de mi viejo. No me imagino jubilado; uno tiene la edad de sus proyectos y yo tengo proyectos; sueño con ellos. Quizás no se cumplan, pero los tengo”, reflexionaba, marcando una declaración de principios que sostuvo hasta el final.
Entre sus grandes deseos pendientes se encontraba la idea de lanzar un diario popular en papel, un viejo anhelo que nunca abandonó. “No me quiero morir sin hacer un diario impreso de corte popular que tendría, de movida, 40.000 compradores. Si lo logro, me convierto en un genio. Tengo a la gente para hacerlo, pero no la plata para concretarlo”, decía con ironía, combinando ambición y realismo.
Su mirada sobre la muerte y el legado
Fiel a su estilo frontal, Chiche sostenía que no le temía a la muerte. “No me asusta y no se encuentra entre mis proyectos. Además, con mi trabajo la desafié muchas veces”, aseguraba, en alusión a los momentos límite que atravesó a lo largo de su carrera y también en su vida personal. Durante la última internación, recordó incluso que un médico, sin demasiado tacto, le había dicho que había estado “golpeando las puertas del cielo”.
Más allá de esa anécdota, lo que lo movilizaba era sentirse pleno y ser un ejemplo para sus hijos, a quienes quería dejarles una imagen de perseverancia, trabajo y pasión por el oficio. En cada aparición pública reciente, repetía que su energía estaba puesta en seguir adelante y que no concebía una vida sin proyectos por delante.
Con su muerte, el periodismo argentino pierde a una figura que rompió moldes en distintos formatos, desde la televisión de investigación hasta los programas de actualidad y debate. Su estilo directo, a veces polémico, pero siempre comprometido con la noticia, lo convirtió en un protagonista central de la agenda mediática durante más de medio siglo.
“Uno tiene la edad de sus proyectos y yo tengo proyectos; sueño con ellos”, solía decir Chiche Gelblung, una frase que hoy resuena como síntesis de su manera de entender la vida y el trabajo.
El nombre de Chiche Gelblung quedará ligado a una etapa clave de la televisión argentina y a una manera muy particular de ejercer el periodismo, marcada por la curiosidad constante, la perseverancia y la decisión de mantenerse activo hasta el final.

