Lola Mora, una vida entre el arte, la censura y la soledad

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La figura de Lola Mora, pionera de la escultura en la Argentina y en América Latina, vuelve a cobrar vida sobre el escenario porteño de la mano de Vanesa González. La actriz encarna a la artista tucumana en “La fuente de Lola”, una obra que recorre sus pasiones, sus luchas y las consecuencias de haber desafiado los mandatos de época, con especial foco en su trabajo más emblemático: la Fuente de las Nereidas.
El espectáculo se presentará en el Palacio Libertad desde el 11 hasta el 20 de septiembre, con funciones los viernes, sábados y domingos y entrada gratuita. Con dirección de Nacho De Santis y texto de María Mercedes Hernández, la propuesta se instala como un homenaje pero también como una lectura contemporánea sobre el lugar de las mujeres en el arte y en la sociedad.
González reconoce que llega al estreno con nervios, pero también con una felicidad particular por la potencia del material. La obra vincula teatro de texto con un trabajo físico intenso, música en vivo y la participación de un elenco de bailarines y músicos que acompañan la travesía vital de Lola Mora. “Es una obra física con música en vivo de principio a fin”, resume la actriz, que debió entrenarse para estar “a la altura” del nivel corporal del resto del elenco.
La Fuente de las Nereidas, entre el orgullo y la censura
El eje dramatúrgico del espectáculo es la Fuente de las Nereidas, uno de los grandes hitos del arte público argentino, que en su momento fue cuestionado y censurado por los desnudos femeninos que representaba. En escena, esa obra monumental aparece como símbolo de la fuerza creativa de Mora pero también del castigo social que enfrentó por correrse de los límites impuestos a las mujeres de fines del siglo XIX y comienzos del XX.
La pieza teatral avanza desde la juventud de Lola, nacida y criada en Tucumán, hasta sus últimos años, incluyendo sus romances, su soledad elegida y su relación conflictiva con un entorno que no estaba preparado para una mujer que hablaba de igual a igual con políticos, intelectuales y colegas varones. El texto, fruto de una extensa investigación, busca reconstruir con detalle su personalidad, sus obsesiones y la forma en que transformó el espacio público a través de la escultura.
El desafío de entrar en la piel de un mito femenino
Para Vanesa González, este proyecto se suma a una serie de trabajos atravesados por temáticas sociales de fuerte impacto, como sus anteriores interpretaciones de Ana Frank o la enfermera de Eva Perón. En esta ocasión, la actriz decidió abordar a Lola Mora “de afuera hacia adentro”: primero construyó la presencia física, la voz proyectada y la potencia escénica para luego ir desnudando la fragilidad íntima de una mujer adelantada a su tiempo.
En entrevistas previas, González contó que, al profundizar en la biografía de la escultora, se encontró con una figura mucho más compleja de lo que imaginaba. Lola decía haber cometido dos grandes errores: haber nacido mujer y haber elegido ser escultora, en un ambiente dominado por hombres donde su fascinación por los desnudos y la anatomía humana era vista como una provocación. Esa tensión entre libertad creativa y condena moral atraviesa el corazón de la obra.
- Funciones en el Palacio Libertad, del 11 al 20 de septiembre.
- Obra con música en vivo, elenco de bailarines y fuerte impronta física.
- Entrada gratuita, con cupos sujetos a la capacidad de la sala.
“El cuerpo desnudo es la arquitectura más hermosa que Dios creó”, sostenía Lola Mora, cuya obra fue censurada y luego reivindicada como patrimonio artístico argentino.
“La fuente de Lola” propone revisar la vida de una artista que pagó un alto costo por sostener su libertad y su vocación en una época hostil. Entre la fuerza y la vulnerabilidad, la obra invita a repensar el lugar de las mujeres en la historia del arte y a redescubrir a una figura clave del patrimonio cultural argentino.

