Excombatientes critican la estrategia de Milei sobre Malvinas

Veteranos cuestionan el nuevo discurso presidencial sobre la soberanía

Javier Milei y la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas

NewsITe

Las últimas declaraciones del presidente Javier Milei sobre la soberanía de las Islas Malvinas reabrieron un debate sensible y transversal para la sociedad argentina. Dos excombatientes del conflicto del Atlántico Sur, Marcelo Rosasco y Edgardo Esteban, expresaron duras críticas a la estrategia del Gobierno nacional y pusieron en duda la coherencia del discurso oficial frente a los hechos concretos de política exterior y económica.

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Marcelo Rosasco, periodista y veterano de Malvinas, trazó un paralelismo directo entre el planteo de Milei y las expectativas que tuvo la dictadura militar en 1982 respecto al rol de Estados Unidos. Según su mirada, el presidente apuesta a que Washington presione al Reino Unido para obtener ventajas económicas en la región, especialmente vinculadas a la explotación hidrocarburífera en torno a las islas.

Para Rosasco, esta estrategia se apoya en una fuerte alineación con Estados Unidos, a costa de la soberanía y de la capacidad de decisión propias. Sostiene que Milei busca “recostarse” en la potencia norteamericana con la expectativa de que, a cambio de negocios y participación en la zona, pueda acercarse a una posición de fuerza frente a Londres, aunque sin cuestionar de fondo el dominio británico.

El excombatiente también remarcó la contradicción entre la afirmación presidencial de que “las Malvinas son argentinas” y los elogios reiterados a la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, figura central en la conducción del Reino Unido durante la guerra de 1982. A su entender, esta ambigüedad le resta credibilidad al discurso sobre la defensa de la soberanía y exhibe un intento de capitalizar políticamente un tema de fuerte sensibilidad social en medio de una economía en crisis y un tejido productivo golpeado.

Críticas por la falta de coherencia y el rol de la región

Edgardo Esteban, también excombatiente y director del Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur, consideró que el giro discursivo de Milei llega “tarde” frente al avance de empresas extranjeras en la explotación de recursos en la zona. Recordó que firmas israelíes y británicas trabajan desde hace meses en el proyecto petrolero Sea Lion, con previsión de extraer decenas de miles de barriles diarios en los próximos años.

Esteban subrayó que el Gobierno nacional no reaccionó ante estos movimientos, al tiempo que mantiene una fuerte sintonía con Estados Unidos e Israel, países a los que señaló como interesados estratégicos en los recursos naturales argentinos. Además, cuestionó que se hayan desmantelado instancias de política de Estado sobre Malvinas, como el Consejo que reunía a representantes de provincias, excombatientes y especialistas, así como el cierre de bases y el retiro de radares clave para el control del Atlántico Sur.

En su análisis, la falta de una estrategia regional coordinada debilita la posición argentina frente al Reino Unido. Esteban mencionó el rol creciente de Uruguay como proveedor de las islas y la apertura de rutas marítimas desde Chile hacia el archipiélago, además de las tensiones con Brasil y la pérdida de apoyos históricos en África y América Latina en los foros internacionales.

Malvinas como política de Estado y el llamado a la diplomacia

Ambos excombatientes coincidieron en que la cuestión Malvinas debe sostenerse como una política de Estado y no quedar sujeta a coyunturas electorales. Esteban advirtió que el tema suele ser utilizado en momentos de debilidad política interna, aprovechando su carácter identitario y el consenso social que genera el reclamo de soberanía.

Frente a este panorama, los veteranos reclamaron recomponer los vínculos diplomáticos en la región, recuperar la articulación con países vecinos y retomar una estrategia de presión internacional basada en el derecho, la paz y las alianzas. Sostienen que el único camino sostenible es la vía diplomática: sumar apoyos, denunciar los avances unilaterales sobre los recursos del Atlántico Sur y promover negociaciones serias con el Reino Unido, con respaldo latinoamericano y global.

Rosasco, por su parte, remarcó la responsabilidad de los excombatientes en la tarea de concientización social, especialmente ante las nuevas generaciones. Considera que es momento de intensificar el trabajo pedagógico y de memoria, apoyándose en gestos como el de la Selección Argentina cuando desplegó la bandera por Malvinas en el Mundial, y en la construcción de un consenso amplio que trascienda gobiernos y partidos.

En este contexto, los testimonios de los veteranos advierten sobre los riesgos de una política exterior marcada por contradicciones y rupturas de alianzas, y plantean la necesidad de volver a una agenda sostenida que ponga en el centro la soberanía, el cuidado de los recursos naturales y la integración regional como pilares para cualquier avance real en la causa Malvinas.

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