Renuncia el secretario del Ejército de EE.UU. en medio de purga

Crisis en el Pentágono: se va el jefe civil del Ejército de EE.UU.

NewsITe

El secretario del Ejército de Estados Unidos, Dan Driscoll, presentó su renuncia al presidente Donald Trump tras meses de tensiones internas con el secretario de Defensa, Pete Hegseth. La salida del funcionario civil a cargo de la fuerza terrestre más grande del país profundiza la sensación de inestabilidad en la cúpula del Pentágono.

De acuerdo con información publicada por el diario The Wall Street Journal y confirmada por agencias internacionales, se espera que Driscoll deje efectivamente su cargo “en los próximos días”. Su dimisión se enmarca en una disputa de fondo con Hegseth sobre el rumbo del Ejército y, en particular, sobre la remoción de varios oficiales de alto rango.

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Desde que asumió al frente del Departamento de Defensa, Hegseth impulsó una fuerte purga entre los altos mandos militares y también entre funcionarios civiles del área. El objetivo, según analistas en Washington, fue consolidar un equipo leal a su visión de defensa y alineado con las prioridades políticas de la Casa Blanca.

Choque con los altos mandos militares

El conflicto escaló en abril, cuando Hegseth habría pedido la renuncia inmediata del jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Randy George, el oficial de mayor rango de esa fuerza. El pedido, que no vino acompañado de una explicación pública clara, generó preocupación en ámbitos militares y legislativos por el nivel de interferencia política en la cadena de mando.

En ese contexto, Trump evitó designar rápidamente un reemplazo permanente para conducir el Ejército. De manera interina quedó al frente el general Christopher LaNeve, hasta entonces asistente militar de alto rango de Hegseth. La decisión reforzó la lectura de que el secretario de Defensa busca rodearse de figuras de su máxima confianza.

Incertidumbre sobre la conducción del Ejército

La renuncia de Driscoll abre interrogantes sobre la continuidad de las políticas de personal y de modernización del Ejército estadounidense. Como secretario, su rol incluía la supervisión administrativa, presupuestaria y de recursos humanos de la fuerza, funciones clave en un contexto de redefinición de prioridades estratégicas frente a potencias como China y Rusia.

  • Se profundiza la interna entre la conducción civil del Pentágono y los altos mandos militares.
  • La ausencia de un reemplazo permanente incrementa la incertidumbre sobre la planificación a largo plazo del Ejército.
  • El caso reaviva el debate en Washington sobre el grado de politización de las Fuerzas Armadas.

Fuentes citadas por la prensa estadounidense señalan que las discrepancias entre Driscoll y Hegseth se centraron en la remoción de generales y en el modelo de liderazgo que se busca imponer en el Ejército.

Mientras la Casa Blanca define quién ocupará el cargo vacante, legisladores de ambos partidos siguen de cerca la situación. Para muchos observadores, la salida de Driscoll es un nuevo capítulo de una etapa de fuerte rotación de cargos de alto nivel en la administración Trump, con impacto directo en una de las instituciones centrales de la política de defensa de Estados Unidos.

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