La mayoría de los pacientes con leucemia crónica no reconoce los síntomas

NewsITe
Nueve de cada diez personas con leucemia linfocítica crónica (LLC) pasan por alto los síntomas antes de recibir el diagnóstico. La enfermedad, un tipo de cáncer de la sangre que afecta a los linfocitos, suele avanzar de manera lenta y en silencio, lo que dificulta la detección temprana y retrasa la consulta con el especialista.
La conclusión surge de una encuesta internacional publicada en la revista científica Frontiers in Hematology, que analizó las respuestas de 846 pacientes de diversos países, entre ellos Brasil, Canadá, China, Dinamarca, Estados Unidos, Irlanda, Israel, Italia, Países Bajos, Reino Unido y República Checa. La mediana de edad de los participantes fue de 66 años y el 84% tenía 56 años o más, lo que confirma que la LLC es más frecuente en adultos mayores.
El trabajo mostró que 7 de cada 10 encuestados había tenido síntomas antes del diagnóstico, pero el 89% no los vinculó con una posible leucemia. Entre las manifestaciones más habituales se destacaron la fatiga persistente (40%), la inflamación de ganglios linfáticos (27%) y la fiebre o sudoración nocturna (19%). En el 71% de los casos, la enfermedad se detectó en un análisis de sangre de rutina o durante un control de salud.
“Nadie tiene por qué saber que el cansancio extremo, la transpiración nocturna o un ganglio inflamado pueden estar asociados a una enfermedad de la sangre. Son síntomas muy inespecíficos. Por eso es clave generar conocimiento, sin alarmar, para que las personas consulten y, ante ciertos hallazgos, lleguen a tiempo al hematólogo”, explicó Fernando Piotrowski, paciente con leucemia y director ejecutivo de la Asociación Leucemia Mieloide Argentina (ALMA).
La etapa de ‘espera en observación’ y el impacto emocional
A diferencia de otros tipos de cáncer, recibir un diagnóstico de LLC no implica necesariamente iniciar un tratamiento de inmediato. En muchos casos, la conducta recomendada es la denominada “espera en observación”: se realizan controles periódicos y se posterga el comienzo de la terapia hasta que existan signos de progresión de la enfermedad o criterios clínicos claros para tratar.
Según la encuesta, el 84% de los pacientes atravesó en algún momento este período de vigilancia. Sin embargo, para quienes acaban de escuchar la palabra “leucemia”, la indicación de no comenzar un tratamiento puede generar angustia: uno de cada cuatro consultados afirmó haberse sentido “muy preocupado” por esta estrategia.
“Para cualquiera es difícil escuchar ‘usted tiene una leucemia’ y, enseguida, ‘por ahora no vamos a tratarla’. Puede vivirse como si no se estuviera haciendo nada, cuando en realidad se trata de una conducta médica establecida para muchos pacientes con LLC. Explicar qué se va a controlar, por qué se elige esperar y en qué situaciones podría indicarse tratamiento ayuda a transitar esa etapa con menos incertidumbre”, añadió Piotrowski, quien remarcó el rol de las organizaciones de pacientes para acompañar y brindar información clara.
Tratamientos dirigidos y un nuevo paradigma terapéutico
La difusión de esta encuesta coincide con una actualización de las guías de la European Hematology Association para el manejo de la leucemia linfocítica crónica. Los especialistas europeos recomiendan que, cuando existan alternativas disponibles, la quimioinmunoterapia tradicional sea reemplazada por tratamientos dirigidos, más específicos y libres de quimioterapia.
Este enfoque consolida un cambio de paradigma: muchos pacientes pueden hoy recibir combinaciones de terapias dirigidas durante un período de tiempo definido. Si, al finalizar ese esquema, la enfermedad se encuentra controlada, ingresan en una fase sin medicación, manteniendo controles programados con su equipo de salud.
- Esquemas libres de quimioterapia, con menos toxicidad asociada.
- Tratamientos de duración finita, con un inicio y un final establecidos.
- Posibilidad de períodos prolongados sin medicación, bajo seguimiento médico.
“El concepto de tratamiento finito tiene un valor enorme. Saber que existe un comienzo y un final previstos y que después puede haber un período sin recibir medicación cambia la manera de proyectar la vida alrededor de la enfermedad”, destacó Piotrowski.
Desde ALMA subrayaron que los avances científicos deben ir acompañados por políticas públicas que garanticen el acceso equitativo a los estudios diagnósticos, a los especialistas hematólogos y a las terapias innovadoras. También señalaron que, pese a la abundancia de información disponible, persisten el temor a la palabra “leucemia” y las dificultades para llegar a la atención adecuada, lo que plantea el desafío de seguir trabajando en difusión, contención y acceso en tiempo y forma para las personas con LLC en Argentina.

