Quintela lanza alivio financiero mientras cae la calidad de la cartera

NewsITe
En un contexto de creciente endeudamiento de las familias riojanas, el gobernador Ricardo Quintela anunció una fuerte reducción de tasas en los préstamos personales de Banco Rioja y nuevas facilidades para clientes con deudas atrasadas y saldos de tarjeta de crédito. El paquete apunta a descomprimir la carga financiera de los hogares, pero también expone el deterioro de la cartera de la entidad provincial.
De acuerdo con datos reportados por las propias entidades al Banco Central de la República Argentina (BCRA), en mayo apenas el 61,54% de las financiaciones y garantías del Banco Rioja estaba clasificado en “situación normal”. En diciembre de 2024 ese porcentaje llegaba al 90,44%, lo que implica una caída cercana a 29 puntos en poco más de un año, un deterioro llamativo para una entidad pública clave en la política financiera de la provincia.
La baja anunciada por Quintela incluye tres ejes centrales: una reducción de 20 puntos porcentuales en la tasa de los préstamos personales nuevos y refinanciaciones al día; condiciones especiales para clientes con atrasos de 90 días o más; y la posibilidad de refinanciar saldos de Mastercard en hasta 36 cuotas fijas. Sin embargo, la comunicación oficial no detalló la nueva Tasa Nominal Anual (TNA), la Tasa Efectiva Anual (TEA) ni el Costo Financiero Total (CFT) de cada alternativa, datos clave para dimensionar el impacto real del anuncio.
Un nivel de riesgo por encima del promedio
Si bien el 38,46% restante de la cartera no puede definirse en su totalidad como mora dura, sí corresponde a segmentos que dejaron de ser considerados plenamente normales por el regulador. Esto no implica que cuatro de cada diez créditos sean incobrables, pero sí que una proporción inusualmente alta exige seguimiento reforzado, provisiones mayores y estrategias específicas de recuperación.
La presión se concentra en el segmento de consumo y vivienda, que reunía $110.361,21 millones y representaba el 72,02% de las financiaciones del banco. Dentro de ese universo, el 77,21% se mantenía en situación normal, muy por debajo del 94,28% que se registraba al cierre de 2024. El salto en la morosidad está en línea con el empeoramiento general de los ingresos reales y del empleo, pero en el caso del Banco Rioja se observa con mayor intensidad.
Tarjetas, refinanciaciones y antecedentes de alerta
Antes del anuncio del gobernador, cerca de 2.000 clientes de Mastercard ya habían recurrido a mecanismos de refinanciación para sostener sus pagos. La última circular pública de la entidad, vigente desde el 10 de agosto, mostraba que los préstamos personales con cesión de haberes a entre 13 y 36 meses tenían una TNA de 66% y un CFT con IVA de 116,73%. Para empleados de empresas privadas, en el mismo rango de plazos, el CFT trepaba al 162,48%.
- La financiación de Mastercard y Visa registraba una TNA de 85,40% y un CFT con IVA de 169,61%.
- Una evaluación externa de junio estimó que la mora del Banco Rioja había llegado al 19,8% en diciembre de 2025, frente al 5,5% promedio del sistema financiero.
- A pesar del deterioro, la calificación de la entidad mantenía una perspectiva estable, sin indicios de insolvencia inminente.
Las medidas de alivio pueden mejorar la capacidad de pago de los deudores y estabilizar la cartera, pero también pueden agravar el riesgo si sólo prolongan vencimientos sin recomponer ingresos.
El Banco Rioja, propiedad del Estado provincial, se ha consolidado como una herramienta central de la gestión de Quintela para impulsar consumo, obra pública y programas sociales. Por eso, la baja de tasas tiene una doble lectura: busca dar oxígeno a familias que necesitan regularizar su situación y, al mismo tiempo, procura contener una cartera que se debilitó con rapidez en un contexto macroeconómico complejo. El desenlace dependerá de la recuperación del poder adquisitivo de los clientes y de la capacidad del banco para administrar el riesgo sin resignar su rol de motor financiero en La Rioja.

