Mensajes que cambian el rumbo de una causa

NewsITe
La causa por el asesinato de Cecilia Emilce Lazcano, la adolescente de 16 años hallada con una grave herida en el cuello, dio un giro clave a partir de los chats recuperados del celular de J., el único detenido por el caso. Los investigadores consideran que esas conversaciones podrían exponer la planificación previa del ataque y derribar definitivamente la hipótesis inicial de un suicidio.
Los mensajes, intercambiados principalmente con su novia N., contienen referencias explícitas a un supuesto plan para agredir a la joven. Entre las frases que más comprometen a J. se encuentra una en la que intenta tranquilizar a su pareja: “yo mato pero jamás te dañaré, ni siquiera un pelo”. En otro tramo, en cambio, se alude de manera directa a la mecánica del hecho: “cortar el cuello y esconderlo rápido”, expresión que ahora es analizada en detalle por la fiscalía.
De acuerdo con fuentes judiciales, en los chats también se habla de la posibilidad de filmar el ataque y enviar las imágenes a una tercera persona, así como de cambiarse de ropa y utilizar distintos caminos para retirarse del lugar. Para los investigadores, esos elementos mostrarían un grado de planificación que se contrapone con la idea de una reacción impulsiva o un hecho accidental.
Reconstrucción de las horas previas y posteriores
Los peritos informáticos lograron recuperar el contenido del teléfono de J. correspondiente a los días 14, 15 y 16 de julio. En esos intercambios, el joven menciona que pondrá en marcha “mi fockin plan” y promete enviar fotografías. Según la reconstrucción judicial, tras el ataque habría escrito a su novia para pedir ayuda: “Se me fue todo de las manos. No sé cómo, pero ella está viva. Por favor, necesito de tu ayuda, mi amor”.
En otra serie de mensajes, J. habría sugerido que un tercero “se deshaga de ella”, un pasaje que abrió una nueva línea de investigación: los pesquisas intentan determinar si existieron partícipes necesarios o encubridores y, en particular, quiénes pudieron haber recibido esas comunicaciones y qué rol habrían tenido en la secuencia de hechos.
- Los chats datan de entre el 14 y el 16 de julio, días clave para la causa.
- Las cámaras municipales registraron a J. y Cecilia caminando hacia la vieja estación de trenes en la madrugada del 16.
- En la vivienda del detenido se encontró una zapatilla cuya huella en sangre coincidiría con una pisada relevada en la escena.
“La herida en el cuello no es compatible con una autolesión y se detectó midazolam en el cuerpo de la víctima”, señalaron fuentes forenses.
En un comienzo, el expediente se había orientado bajo la hipótesis de un suicidio. Esa versión, sin embargo, fue rápidamente cuestionada por la familia de la joven y luego por los propios indicios surgidos de la investigación. Los estudios forenses determinaron que la lesión en el cuello no se correspondía con un intento de autolesión y que en el organismo de Cecilia había rastros de midazolam, un fármaco sedante que suele utilizarse en ámbitos médicos controlados.
El fiscal Facundo Cabral intenta ahora establecer quién habría suministrado ese medicamento, si existió un instigador detrás del ataque y qué nivel de participación pudo haber tenido N., la novia del detenido. Su situación procesal podría definirse en las próximas horas, en función del análisis de los chats y de las pruebas complementarias. Con el avance sobre el contenido del celular, la causa se encamina a una nueva etapa, en la que el foco estará puesto en desentrañar si J. actuó solo o si formó parte de un entramado más amplio en torno al crimen de Cecilia.

