Un estudio nacional de Pulsar.UBA reveló que cuatro de cada diez personas no se identifican con ningún partido o espacio político. Al mismo tiempo, el 63% manifiesta poco o ningún interés por la política, 18 puntos más que el año pasado. San Nicolás formó parte de las ciudades incluidas en el relevamiento.

El 42% de los argentinos no simpatiza ni se siente identificado con ningún partido o espacio político y conforma un segmento que los investigadores definieron como “ningunismo político”. Se trata del porcentaje más alto registrado desde 2023 y, según el estudio, atraviesa edades, géneros y niveles educativos.
El fenómeno aparece acompañado por otro indicador: el 63% de los argentinos asegura estar poco o nada interesado en la política, mientras que solamente el 37% manifiesta mucho o bastante interés. El desinterés aumentó 18 puntos porcentuales frente a 2025 y alcanzó su máximo desde el comienzo de la serie, en 2023.
Los datos pertenecen al primer informe de Creencias Sociales 2026, elaborado por Pulsar.UBA junto con el Instituto de Investigaciones en Gestión, Desarrollo y Control de Organizaciones (IGEDECO) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA y Ciencia Política UBA. La investigación analiza la relación de los argentinos con la política, las reglas de convivencia, la confianza interpersonal y la participación comunitaria.
El relevamiento se realizó entre el 27 de mayo y el 10 de junio sobre una muestra nacional de 1.252 argentinos mayores de 18 años, con un margen de error estimado de +/-2,8% y un nivel de confianza del 95%. San Nicolás estuvo entre las ciudades del interior bonaerense alcanzadas por la muestra, junto con La Plata, Mar del Plata, Bahía Blanca, Lobos y Pergamino, entre otras.
Cuatro de cada diez no encuentran un espacio político
El crecimiento del “ningunismo” muestra oscilaciones durante los últimos cuatro años, aunque en 2026 llegó al máximo de la serie. En 2023, el 37% decía no identificarse con ningún espacio; en 2024 la proporción descendió al 25%; en 2025 volvió a crecer hasta el 35%; y este año alcanzó el 42%.
El informe advierte que este grupo ya no representa una categoría residual integrada únicamente por indecisos o personas circunstancialmente desencantadas, sino que se convirtió en el segmento político más numeroso de la sociedad argentina. Además, aparece distribuido entre hombres y mujeres, diferentes edades y niveles educativos.
Los investigadores diferencian este comportamiento de una ausencia de opiniones políticas. El estudio sostiene que quienes no encuentran identificación partidaria mantienen posiciones definidas frente a cuestiones vinculadas con la convivencia, la tolerancia y las normas sociales. El rasgo distintivo sería, en cambio, la ausencia de un partido o espacio en el cual reconocerse.
La caída del interés resulta igualmente marcada. En 2025, el 55% declaraba estar muy o bastante interesado en política y el 45% poco o nada interesado. Un año después, esa relación se invirtió: apenas el 37% conserva un interés elevado frente al 63% que manifiesta escaso o ningún interés.
El centro político como un “no lugar”
Otro de los resultados del estudio aparece al observar cómo se definen ideológicamente los argentinos. En una escala de 1 a 10, donde 1 representa la izquierda y 10 la derecha, el promedio general se encuentra en 5,3. Entre quienes no simpatizan con ningún partido, baja a 5,1, y la mitad de ese grupo elige directamente el número 5.
Las diferencias aumentan entre quienes sí mantienen una identificación partidaria. Los simpatizantes del peronismo se ubican, en promedio, en 3,8; los de Juntos por el Cambio, en 6,7; y quienes se identifican con La Libertad Avanza alcanzan 7,5.
El informe interpreta que esa concentración alrededor del centro no necesariamente representa una posición ideológica moderada. Los investigadores describen ese espacio como una suerte de “no lugar”, utilizado por quienes toman distancia de las etiquetas y divisiones partidarias disponibles.
En ese sentido, el “ningunismo” combina tres elementos: menor interés por la política, baja identificación partidaria y una posición ideológica concentrada alrededor del centro. El trabajo plantea que una parte creciente de la población conserva opiniones sobre los asuntos públicos, pero no encuentra representación en las categorías que ofrece la política organizada.
Las diferencias políticas pesan menos en los vínculos
El distanciamiento también aparece en las relaciones personales. Según el estudio, el 70% de los argentinos podría mantener una relación de pareja con una persona que piensa políticamente distinto y ocho de cada diez rechazan la idea de juzgar a alguien por sus posiciones políticas.
Sin embargo, esa tolerancia en los vínculos cotidianos convive con una fuerte desconfianza general: el 71% considera que no se puede confiar en la mayoría de las personas. A ello se suma una participación reducida en organizaciones políticas, sociales y comunitarias: apenas uno de cada diez argentinos mantiene una participación activa.
El estudio resume esta aparente contradicción a partir de una diferencia entre el “otro abstracto” y el “otro real”. Mientras existe una percepción generalizada de desconfianza y fragmentación social, en la vida cotidiana los argentinos muestran mayores niveles de tolerancia hacia vecinos, parejas o personas con posiciones diferentes.
La baja participación organizada completa ese escenario. Ninguna de las organizaciones relevadas supera el 16% de participación, mientras que la militancia política alcanza apenas al 5% y la sindical, al 4%.
Qué conductas toleran y cuáles rechazan los argentinos
El informe también indagó los límites morales de la sociedad argentina y encontró diferencias significativas según el tipo de conducta. Las prácticas con mayor tolerancia están vinculadas al consumo informal: el 56% acepta en algún grado comprar ropa o productos de marcas falsificadas y el 51% muestra algún nivel de aceptación hacia el consumo de películas o series mediante plataformas piratas.
La permisividad disminuye frente a otras prácticas: las apuestas online o en casinos alcanzan un 30% de aceptación, copiarse en un examen un 28% y mirar pornografía un 25%.
En el extremo contrario aparecen las conductas consideradas más graves. El 91% considera nada aceptable intercambiar el voto por dinero, mercadería o un favor; el 86% rechaza completamente la infidelidad; el 84%, cruzar un semáforo en rojo; y el 83%, ofrecer dinero a un policía o empleado para evitar una multa o acelerar un trámite. Revisar sin permiso el teléfono de la pareja y consumir drogas reciben un rechazo absoluto del 82%.
A partir de las respuestas, los investigadores identificaron distintos perfiles. El mayoritario, denominado “rigoristas”, comprende al 54% de los encuestados y mantiene elevados niveles de rechazo frente a las doce conductas analizadas. Otro 34% integra el grupo de los “permisivos de mercado”, caracterizado por una mayor tolerancia hacia la piratería y las falsificaciones, aunque conserva un fuerte rechazo hacia las transgresiones cívicas y aquellas que afectan las relaciones personales.
Una sociedad con opiniones, pero con pertenencias débiles
La conclusión del informe vincula los distintos indicadores. El crecimiento del “ningunismo”, el aumento del desinterés político, la concentración ideológica alrededor del centro y la escasa participación comunitaria dibujan una sociedad con dificultades para encontrar espacios colectivos de pertenencia.
Los investigadores sostienen que el fenómeno no equivale a una sociedad sin opiniones ni valores. Los argentinos continúan expresando posiciones políticas y límites morales definidos, pero se involucran poco en organizaciones capaces de transformar esas posiciones en experiencias colectivas.
Así, el dato central que deja Creencias Sociales 2026 no es solamente que cuatro de cada diez argentinos no elijan un partido. El estudio describe un proceso más amplio de debilitamiento de las pertenencias: menos adhesión política, menor participación organizada y una creciente distancia respecto de las instituciones y categorías que tradicionalmente canalizaron las preferencias sociales.

