La planta de Chevrolet ubicada en el Gran Rosario volverá a producir sin suspensiones a partir del 19 de agosto, pero con turnos reducidos y salarios compensados. Hasta ahora rige un sistema con tres semanas de actividad y una de suspensión mensual, durante la cual los operarios cobran el 75% del salario. Con la nueva organización, la planta trabajará las cuatro semanas del mes, pero los empleados percibirán una remuneración equivalente a siete horas diarias.

De la redacción de EL NORTE
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En la planta de Chevrolet en Alvear, el nuevo esquema de relación automotrices locales vehículos de origen chino ya se traduce en cambios concretos: General Motors retomará la producción continua tras un año de suspensiones, pero con jornadas reducidas de nueve a seis horas diarias.
La decisión fue acordada con el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) como salida intermedia: mantener los puestos de trabajo en un mercado automotor en caída y con una fuerte irrupción de vehículos de origen chino.
Tras más de un año de suspensiones periódicas, General Motors pondrá fin al esquema de inactividad que afectaba a su planta de Alvear, en la provincia de Santa Fe, a partir del 19 de agosto. El regreso a la producción continua no implica una reactivación plena del empleo, ya que la jornada se recortará de nueve a seis horas diarias.
El nuevo régimen, consensuado con SMATA, se presenta como alternativa a una nueva ola de despidos. La reducción horaria aparece como el precio a pagar para preservar la dotación en medio de una fuerte retracción de la industria automotriz.
Hasta ahora regía un sistema implementado desde mediados de 2025, con tres semanas de actividad y una de suspensión mensual, durante la cual los operarios cobraban el 75% del salario. Esa modalidad impactaba sobre una dotación ya achicada, que había caído a un rango de entre 600 y 800 trabajadores.
Con la nueva organización, la planta trabajará las cuatro semanas del mes, pero los empleados percibirán una remuneración equivalente a siete horas diarias. De este modo, se busca sostener el nivel de ingresos que venía golpeado por las suspensiones mensuales, aunque con menos tiempo efectivo de trabajo.
Avance chino
La decisión de General Motors se inscribe en un escenario de demanda en baja y competencia creciente. Los vehículos de origen chino ya alcanzaron en pocos meses una participación del 15% en un mercado que cayó casi un 13% entre enero y julio.
La terminal de Alvear quedó dedicada exclusivamente al SUV Tracker luego de que a fines de 2023 se discontinuara el modelo Cruze. Esa decisión recortó la actividad fabril alrededor de un 50%, dejando a la planta con un solo producto y mayor vulnerabilidad frente a la competencia.
Los números productivos muestran el deterioro: en 2023 se fabricaron 40.587 vehículos, en 2024 la producción cayó a 24.179 unidades y, según estimaciones del sector, en 2025 apenas rondó las 20.000 unidades. La curva descendente explica la urgencia de encontrar fórmulas para sostener la operación sin profundizar los recortes de personal.
Desde la empresa comunicaron que el cambio permitirá sostener “un nivel de producción consistente para atender los compromisos de exportación que se mantienen a los mismos niveles de 2025”, según remarcaron. La apuesta es estabilizar el flujo de fabricación para no perder mercados externos, aun con una planta trabajando menos horas.
Sin embargo, en el sector la lectura es prudente. Fuentes industriales advierten que el acuerdo se recibe con cautela, porque la reducción horaria refleja las dificultades que todavía atraviesa la industria y funciona como herramienta defensiva para preservar el empleo y evitar una nueva poda de personal.
En ese marco se abre una incógnita de fondo: cómo evolucionará la relación automotrices locales vehículos de origen chino en los próximos meses, con terminales tradicionales obligadas a recalibrar producción, salarios y estrategias frente a una oferta asiática cada vez más agresiva.

