Escalada entre Washington y Brasilia por la designación de un nuevo embajador

NewsITe
La administración de Donald Trump revocó la visa de la embajadora de Brasil en Washington, Maria Luiza Ribeiro Viotti, en un nuevo capítulo de la tensión diplomática entre ambos países. La medida llega en respuesta a la demora del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva en otorgar el beneplácito para que Daniel Pérez asuma como embajador de Estados Unidos en Brasilia.
De acuerdo con el Departamento de Estado, la revocación del visado no implica la expulsión inmediata de la diplomática brasileña. Ribeiro Viotti puede permanecer en territorio estadounidense, pero ya no cuenta con una visa válida para el ejercicio de sus funciones. Washington dejó abierta la puerta a revertir la decisión si Brasil concede la autorización formal para la llegada de Pérez.
Daniel Pérez, de 38 años, fue nominado el 1 de junio para ocupar la vacante en Brasil, un puesto sin embajador de carrera desde la salida de Elizabeth Bagley, designada en su momento por Joe Biden. Pérez preside la Cámara de Representantes de Florida y aún requiere la confirmación del pleno del Senado de Estados Unidos, luego de haber superado un comité legislativo hace dos semanas.
Más allá del trámite interno en Washington, la tradición diplomática establece que el país anfitrión debe aprobar el nombramiento antes de que el embajador asuma. Según fuentes del Departamento de Estado citadas por medios estadounidenses, Brasil habría avisado que no dará ese visto bueno hasta después de las elecciones presidenciales de octubre, en las que Lula se enfrenta a Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro.
Antecedentes de fricción y acusaciones cruzadas
La decisión de Estados Unidos llega apenas diez días después de que el Itamaraty negara las visas a dos funcionarios del Departamento de Estado que planeaban viajar a Brasil: Riley M. Barnes y Samuel Samson, subsecretarios adjuntos. Un informe del Washington Post, replicado por Globo.com, los vinculó con una estrategia para sembrar dudas sobre la integridad del sistema electoral brasileño.
Un portavoz del Departamento de Estado negó cualquier intento de interferencia en los comicios, y sostuvo que la misión de los funcionarios era debatir sobre integridad electoral, libertad religiosa y libertad de expresión con autoridades y representantes de la sociedad civil. Sin embargo, el rechazo de las visas en Brasil fue interpretado como una fuerte señal política hacia Washington.
Relación bilateral marcada por aranceles y sanciones
El vínculo entre ambos países ya venía deteriorado desde julio del año pasado, cuando Trump anunció nuevos aranceles a productos brasileños, justificándolos como respuesta a una supuesta “caza de brujas” contra Jair Bolsonaro. Tras meses de negociación, la Casa Blanca flexibilizó parte de esas medidas hacia fines de 2025, reduciendo algunos aranceles y levantando sanciones contra funcionarios brasileños.
- En mayo de este año, Estados Unidos clasificó a las facciones criminales brasileñas PCC y Comando Vermelho como organizaciones terroristas, decisión cuestionada por Lula.
- Semanas más tarde, se aplicó un arancel del 25% a ciertas importaciones brasileñas, tras una investigación basada en el artículo 301 de la Ley de Comercio estadounidense.
- Washington argumentó que el sistema de pagos PIX y la regulación de plataformas digitales en Brasil “restringen” el comercio bilateral.
En paralelo, Lula había intentado recomponer el diálogo con la administración Trump. El 7 de mayo visitó Washington y fue recibido en la Casa Blanca, donde el mandatario estadounidense llegó a elogiar públicamente al presidente brasileño. Sin embargo, el nuevo endurecimiento comercial y la reciente controversia por los visados muestran que la relación sigue atravesada por desconfianzas mutuas.
La revocación de la visa a Ribeiro Viotti, una diplomática de extensa trayectoria en Alemania y Naciones Unidas, se convierte ahora en el símbolo más visible de una pulseada donde se mezclan agenda electoral, comercio y seguridad.
Con las elecciones brasileñas a la vuelta de la esquina y sin embajador estadounidense en Brasilia, los analistas advierten que cualquier gesto diplomático tendrá impacto directo en una relación estratégica para toda la región, incluida la Argentina, atenta a los movimientos de las dos mayores economías del continente.

