Darío Grandinetti: “El teatro es inviolable y el arte es peligroso para el poder”

Grandinetti vuelve a Rosario con un unipersonal sobre el poder de la palabra

Darío Grandinetti en escena, durante una obra de teatro

NewsITe

Darío Grandinetti regresa a Rosario, la ciudad donde comenzó su carrera, con el unipersonal “El escritor de todas las cosas”, escrito y dirigido por Javier Daulte. A 50 años de sus primeros pasos sobre las tablas, el actor reivindica al teatro como un espacio de resistencia “inviolable” y reflexiona sobre el poder de la palabra en una época marcada por la comunicación digital y la cultura de la crueldad.

La obra, que tendrá funciones en Rosario, Santa Fe, Casilda y continuará luego por Córdoba, Mendoza, San Juan y el norte argentino hasta el 1 de noviembre, se centra en un escritor que espera un acontecimiento crucial en su vida mientras repasa su oficio y un conflicto íntimo que lo acompaña desde la infancia. Con humor, vaivén emocional y una fuerte carga reflexiva, el espectáculo pone en escena cómo la palabra mal usada puede dañar y la bien dicha puede tender puentes.

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En diálogo con distintos medios, Grandinetti destacó el crecimiento cultural de Rosario y su intensa movida teatral, con salas en barrios periféricos que se llenan a cualquier hora del día. Para el actor, ese fenómeno da cuenta de un público que encuentra en el teatro un acto comunitario y casi ritual: elegir la obra, prepararse, compartir una comida previa y sentarse en una sala a ser interpelado por lo que ocurre en vivo, sin pantallas de por medio.

El arte como amenaza al poder y la cultura bajo fuego

Grandinetti no elude la coyuntura política. Afirma que “el arte es peligroso para el poder” porque funciona como guardián de la memoria y sello de identidad nacional. En esa línea, cuestiona los ataques al financiamiento de la cultura y califica de “burrada” la idea de que el cine vive del presupuesto nacional, al recordar que el INCAA es un ente autárquico y que la industria audiovisual sostiene a miles de familias, no solo a actores y actrices.

El actor también se detiene en la expansión del discurso de odio en redes sociales y medios, donde “cualquiera puede decir cualquier cosa” amparado en una supuesta libertad de opinión. Para él, el límite está en la agresión y la humillación, y advierte que esas expresiones no son aisladas, sino que muchas veces están habilitadas o alentadas desde el poder.

En esa misma línea, se expresó a favor de las luchas para evitar el desfinanciamiento o cierre de organismos como el Instituto Nacional del Teatro. Considera que se trata de un proyecto desindustrializador que busca debilitar no solo la producción cultural sino también la identidad colectiva de los argentinos.

Un arte vivo que no admite reemplazos tecnológicos

Frente al avance de las plataformas y de la inteligencia artificial, Grandinetti sostiene que el teatro conserva una particularidad irremplazable: la presencia física y simultánea de artistas y espectadores. “Con el teatro no van a poder”, resume, al descartar que una experiencia basada en hologramas pueda sustituir la ceremonia de compartir una función en la misma sala.

  • El unipersonal “El escritor de todas las cosas” recorrerá Rosario, Santa Fe, Casilda, Córdoba, Mendoza, San Juan y el norte argentino hasta noviembre.
  • El actor defiende el rol del arte como memoria activa y cuestiona la campaña de desprestigio contra el sector cultural.

“El teatro es inviolable. Ir al teatro hoy es un acto revolucionario y una ceremonia colectiva”, afirma Darío Grandinetti.

Con medio siglo de trayectoria, Grandinetti se afirma sobre el escenario para recordar que el teatro sigue siendo un arte vivo, capaz de interpelar al poder, señalar las violencias y acompañar a un público que, función tras función, elige la butaca como un pequeño gesto de resistencia cotidiana.

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