Exgendarme detenido por el crimen de un comerciante chino en Vicente López: investigan una amenaza vinculada a la mafia china

El principal sospechoso del asesinato de Jian Chen, ocurrido en un supermercado de Carapachay, es un exgendarme argentino de 58 años. La investigación también analiza denuncias sobre amenazas previas que la víctima habría recibido por parte de otro integrante de la comunidad china.

El asesinato de Jian Chen, un comerciante chino de 35 años, continúa revelando nuevos elementos para la investigación. El principal sospechoso del crimen es Luis Ayala, un exgendarme argentino de 58 años, quien fue detenido por la Policía Bonaerense acusado de haber ejecutado el ataque a tiros en un supermercado de Carapachay, partido de Vicente López.

El homicidio ocurrió el viernes pasado, cuando Chen se encontraba en el comercio administrado por su familia. Allí recibió un disparo en la cabeza delante de sus familiares. Tras el ataque, el autor escapó en una secuencia de vehículos hacia la zona de Libertad, en el partido de Merlo.

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En el marco de la causa, también fue detenida Cecilia Amado, pareja de Ayala, señalada como presunta conductora durante la fuga. Según trascendió de su declaración ante los investigadores, el exgendarme habría cobrado 5.000 dólares por cometer el crimen.

La investigación, a cargo del fiscal Diego Rulli, de la UFI Vicente López Oeste, intenta determinar quién ordenó el asesinato y cuál fue el móvil detrás del ataque.

La pista de las amenazas previas

De acuerdo con distintos testimonios incorporados al expediente y publicados por Infobae, Jian Chen había recibido amenazas de muerte antes del crimen.

Según declararon allegados a la víctima, mientras realizaba refacciones para abrir una regalería en la Ciudad de Buenos Aires, otro comerciante de origen chino lo habría intimidado por considerar que el nuevo negocio representaba una competencia directa.

Siempre según esos testimonios, ese hombre incluso le habría advertido que pagaría “a la mafia china” para asesinarlo. Varios integrantes del entorno de Chen coincidieron en señalar que las amenazas provenían de un miembro de su misma comunidad, aunque su identidad todavía no fue establecida oficialmente.

Un crimen con errores que facilitaron la investigación

Los investigadores de la Superintendencia AMBA Norte I y de la SubDDI de Vicente López reconstruyeron parte de los movimientos de los acusados gracias a un dato clave: horas antes del homicidio, Ayala y Amado ingresaron al mismo supermercado donde luego ocurrió el crimen y realizaron compras utilizando una billetera virtual, lo que permitió seguir sus desplazamientos.

Otro elemento que llamó la atención de los investigadores fue que el teléfono celular de la víctima permaneció en su poder. Imágenes de cámaras de seguridad muestran a Jian Chen utilizando el dispositivo segundos antes del ataque.

El celular fue secuestrado para ser sometido a peritajes, una medida que podría aportar información relevante para determinar si existieron comunicaciones vinculadas a las amenazas denunciadas y establecer si el crimen fue encargado por un particular o si existió la participación de alguna organización criminal vinculada a la denominada mafia china.

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