Mientras el PBI mantiene una trayectoria positiva, el consumo masivo continúa en retroceso. Analistas atribuyen el desacople al peso de sectores con baja generación de empleo y prevén un escenario de estancamiento.

El crecimiento de la economía argentina dejó de reflejarse en el consumo interno por primera vez en lo que va del siglo XXI. Mientras el Producto Bruto Interno (PBI) mantiene una evolución positiva, los hogares continúan reduciendo sus compras, en un escenario que especialistas vinculan con la pérdida del poder adquisitivo y el impulso de sectores que generan poco empleo.
La economía creció 4,4% durante 2025 y las proyecciones estiman una expansión cercana al 3% tanto para este año como para el próximo. Sin embargo, un informe de la consultora Moiguer advirtió que la mejora de la actividad convive con una capacidad de compra que permanece rezagada.
Los datos de la consultora Scentia reflejan esa diferencia. El consumo masivo cayó 2,7% interanual en junio y 2,4% respecto de mayo. Además, acumuló una baja de 2,9% en lo que va del año, profundizando la tendencia negativa.
Federico Kisza, economista de Analytica, explicó: “El desacople con el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) se explica porque el crecimiento es impulsado principalmente por sectores que tienen bajo impacto a nivel agregado sobre el empleo y el consumo masivo”, como el agro, la energía y la minería.
Los sectores que impulsan la actividad no sostienen el consumo
Isaac Rudnik, director del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci), señaló que la Agricultura, ganadería, caza y silvicultura fue la actividad que más contribuyó al EMAE de mayo, con un crecimiento interanual de 4,6% y una incidencia de 0,64 puntos porcentuales sobre el índice general.
El segundo mayor aporte correspondió a Explotación de minas y canteras, que registró una suba de 15,7% interanual y agregó 0,60 puntos porcentuales al indicador. Entre ambas actividades explicaron 1,2 puntos del resultado. Sin ese aporte, el EMAE de mayo habría mostrado un desempeño negativo.
En sentido contrario, la industria manufacturera cayó 5,6% interanual y el comercio mayorista, minorista y reparaciones retrocedió 4,3%.
“Los sectores que generan mayor cantidad de puestos de trabajo muestran variaciones negativas. Es por esto que, en líneas generales, el consumo interno sigue deteriorándose, sin perspectivas de rebote mientras se mantenga la continuidad del actual modelo”, sostuvo Rudnik.
Las perspectivas para el consumo siguen siendo moderadas
Kisza consideró que el crédito destinado al consumo difícilmente recupere en el corto plazo los niveles observados entre el segundo semestre de 2024 y el primero de 2025 debido al aumento de la morosidad. También indicó que la recuperación del salario dependerá de que continúe la desaceleración de la inflación y se frene el reemplazo del empleo registrado por modalidades laborales más precarias.
Por su parte, el economista Pablo Moldovan, de CP Consultora, afirmó: “Nuestras estimaciones muestran que el consumo sigue la evolución de los ingresos. Con una leve desaceleración de la inflación, se estabilizan; pero si el proceso desinflacionario se detiene o los precios vuelven a acelerarse, el poder adquisitivo se deteriora y termina afectando la demanda. En ese marco, proyectamos un período de estancamiento en los próximos meses”.
Respecto de los bienes durables, el especialista sostuvo que tampoco observa condiciones para una recuperación del crédito destinado a las familias.
Un consumo con diferencias según la región
El informe de Moiguer también destacó que el comportamiento del consumo presenta fuertes diferencias entre regiones. “Estamos en la Argentina del fin de los promedios. Cada territorio va a responder de modo distinto al impacto de las transformaciones”, señalaron desde la consultora, en referencia al avance de actividades vinculadas a la explotación y exportación de petróleo, gas, litio y cobre, junto con la apertura importadora.
Entre los datos relevados, el 74% de los encuestados en Neuquén aseguró haber realizado gastos suntuarios, diez puntos porcentuales por encima del promedio nacional. En Salta, el 47% manifestó que planea comprar bienes durables, una proporción 17 puntos superior a la media del país.
En contraste, en el Gran Buenos Aires apenas el 23% afirmó tener capacidad de compra, diez puntos por debajo del promedio nacional. Allí predomina la percepción de que “el dinero tiende a esfumarse”.
En ese contexto, el reporte concluyó: “La reestructuración del consumo se dará según geografía y según el Producto Bruto de cada provincia y, siendo el AMBA ‘el pato de la boda’, esta reconstrucción se verá con mayor claridad primero en el interior”.

