Tensión en la cúpula de la Aduana y alerta por el avance del contrabando

NewsITe
La conducción de la Dirección General de Aduanas (DGA) atraviesa horas decisivas. A más de dos semanas de que su titular, José Velis, se pidiera licencia por motivos personales, en el organismo reina la incertidumbre y no hay definición oficial sobre su futuro. Mientras tanto, crece la preocupación del sector privado por el impacto del contrabando y la competencia desleal en la industria nacional.
Fuentes oficiales consultadas se mantienen en el libreto que comenzó a circular el 26 de agosto, cuando Velis se apartó temporalmente del cargo: aseguran que “no hay ningún cambio confirmado” y ratifican que la salida responde a cuestiones personales. Sin embargo, esta versión choca de frente con lo que se escucha en los pasillos de la Aduana.
Cuadros técnicos del organismo indicaron a Noticias Argentinas que el funcionario habría puesto su renuncia a disposición a fines de agosto. Según estas versiones, el texto no fue aceptado porque “no hay otro capaz de asumir el cargo” en un área compleja, atravesada por intereses políticos y económicos, y eso habría demorado las definiciones sobre su reemplazo.
En el edificio de la DGA dan por hecho que, una vez que el Gobierno defina quién será el sucesor, Velis dejará el puesto. Dentro de la planta permanente esperan que el nuevo titular sea “un hombre de la casa”, con conocimiento profundo de la operatoria interna y de las tensiones que genera un organismo clave para controlar el flujo de mercancías que entra y sale del país.
Presiones políticas y reclamos del sector industrial
La discusión sobre el futuro de la Aduana no se da en el vacío. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, impulsa desde hace meses un recorte de estructuras en los organismos de control, con la mira puesta también en la DGA. Sus planteos apuntan a reducir el tamaño del Estado, incluso en áreas sensibles como la fiscalización del comercio exterior.
Desde la Unión Industrial Argentina (UIA) siguen el tema de cerca, con un diagnóstico preocupante. La entidad advierte que una Aduana con recursos escasos, salarios deteriorados y una conducción debilitada abre la puerta a un incremento del contrabando y limita la capacidad del organismo para cumplir sus funciones básicas.
De acuerdo con un relevamiento interno de la UIA, 6 de cada 10 empresas consideran que la competencia desleal —alimentada, entre otros factores, por el ingreso irregular de productos— tiene un impacto alto o muy alto en su actividad. Esa proporción creció 5 puntos porcentuales en comparación con el mismo mes del año pasado, lo que refleja un deterioro de las condiciones de competencia.
Impacto del contrabando en los sectores productivos
Entre las firmas afectadas, casi la mitad reportó una caída de ventas (48,4%) como consecuencia directa del avance de productos que ingresan al mercado local a precios artificialmente bajos, muchas veces sin certificados ni trazabilidad. Un 13,3% mencionó una merma en la rentabilidad, mientras que el 15,2% señaló una fuerte presión para reducir precios y poder sostenerse en el mercado.
- La mitad de las compañías afirma que los bienes importados compiten con valores por debajo de los costos mínimos de producción local.
- El 15,3% de las empresas detecta falta de certificaciones obligatorias en los productos.
- El 13,8% identifica ausencia de trazabilidad en la cadena comercial.
- El 13,2% denuncia ventas sin factura y otros mecanismos de informalidad.
Los sectores textil, indumentaria, cuero y calzado figuran entre los más golpeados. Según la encuesta, el 84,6% de las compañías textiles y el 76,2% de las firmas de confecciones, cuero y calzado consideran que el impacto de la competencia desleal y el contrabando es alto o muy alto. Para la UIA, se trata de un llamado de atención directo al Gobierno en un momento en que la conducción de la Aduana está bajo la lupa.
Con una Aduana debilitada, sin recursos suficientes y con dudas sobre su liderazgo, la industria advierte que el contrabando gana terreno y erosiona la producción nacional.
Mientras en la Casa Rosada se demoran las definiciones sobre el futuro de José Velis y la estructura misma de la DGA, el sector productivo reclama señales claras. El desenlace de esta novela institucional será clave para saber si la Aduana se fortalece como herramienta de control o si, por el contrario, queda aún más expuesta a las presiones y al avance del comercio informal.

