La Casa Blanca afirmó que España debería revertir sus políticas migratorias. Mientras tanto, el Gobierno español desplegó al Ejército para reforzar el control en la frontera con Marruecos.

La Casa Blanca se pronunció este jueves sobre la llegada masiva de migrantes a la ciudad autónoma española de Ceuta y utilizó la situación para respaldar la política migratoria impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La subsecretaria de Prensa de la Casa Blanca, Anna Kelly, sostuvo que el mandatario estadounidense había advertido sobre las consecuencias de mantener políticas migratorias permisivas en Europa.
“El presidente Trump ha advertido durante mucho tiempo a Europa sobre lo que sucedería si continúan implementando políticas de extrema izquierda y globalistas, incluidas las que permiten la migración masiva”, declaró Kelly al medio Daily Wire.
La funcionaria agregó: “España y otros países que han adoptado esta filosofía destructiva deberían revertir el rumbo de inmediato o arriesgarse a su propia desaparición”.
España reforzó la frontera con apoyo del Ejército
En paralelo, el Gobierno español resolvió desplegar unidades del Ejército para asistir a la Guardia Civil, que enfrenta una fuerte presión operativa en el espigón del Tarajal, el principal punto fronterizo entre Ceuta y Marruecos.
Las autoridades españolas calificaron la jornada de este jueves como una de las más complejas de los últimos días, con intentos de cruce que se extendieron durante toda la madrugada. Los efectivos de la Guardia Civil trabajaron tanto en el sector marítimo como en los accesos terrestres para contener la situación.
España y Marruecos acordaron acelerar las devoluciones
Frente al incremento de los ingresos irregulares, España y Marruecos acordaron aplicar “lo antes posible” las medidas necesarias para concretar la devolución de los ciudadanos marroquíes que ingresaron a Ceuta de manera irregular durante los últimos días.
Las estimaciones oficiales indican que en los últimos diez días ingresaron alrededor de 2.000 personas, una cifra que equivale aproximadamente al 2% de la población de la ciudad autónoma.
El flujo migratorio mantiene en alerta a las autoridades españolas, que continúan reforzando los controles mientras avanzan las gestiones con Marruecos para reducir la presión en la frontera.

